Julián Gheneloff, el futsal solidario

Por Matías Policastro y Federico Zbogar

La jugada comienza en las manos del arquero. Él ocupa el ala derecha del 40×20. Pica en dirección al arco contrario. Un pase largo desde la izquierda deriva en un defectuoso control del 10 rival. Eso hace que el cuero redondo le quede en posición de definición a un sencillo profesor de educación física, quien tiene algo que por momentos en la Argentina no abunda. Simple, pero poco usual: tacto y empatía.

Veinte voluntarios se ven reflejados en ese mano a mano. 170 niños y niñas están en ese zurdazo que marca el 3-0 parcial de Boca en los cuartos de final de la Supercopa, aquella que días después levantó. Julián Gheneloff, el número 21 de uno de los mejores equipos de futsal en el país, no solo se destaca con la pelota bajo la suela. En 2020, en una casa de familia en Del Viso que tenía olla popular y un terreno al fondo que utilizaban como cancha de fútbol, inició un proyecto junto con sus dos mejores amigos y su papá. Hoy, cuatro años después, el Clubcito está en el centro comunitario del barrio y todos los domingos de 10 a 14 sigue recibiendo con los brazos abiertos y un grito de gol a cada uno de los chicos y chicas que se acercan a pasar un lindo momento y soñar en grande.

– ¿Qué es lo que te pone más orgulloso de tu proyecto?

– La importancia que le dan los pibes y pibas que participan en el espacio, creo que eso muestra lo valioso que es y cuanto ellos lo valoran. Se sienten parte, lo cuidan, lo valoran. Ya es algo que trasciende lo individual. Tenemos pibes que empezaron en el 2020, que ya tienen 17/18 años y que siguen pidiendo que no suspendamos cuando llueve. Las familias también nos muestran lo mismo cada vez que pueden.
Para muchos es un encuentro que esperan toda la semana, es un momento en el que muchos salen de sus responsabilidades tempranas de adultos para poder volver a ser niñxs. La frase que lo sostenemos es que toda niñez tiene que tener tiempo para su infancia, y quizás tenemos muchos adolescentes que no pudieron vivir a pleno esa etapa de su vida.

– ¿Sentís que no tienen la difusión que se merecen? ¿Cómo pensás que podrían tener más?

– En los 5 años que lleva el proyecto siempre tuvimos la difusión que pudimos manejar. A veces si se hace muy masivo quizás pierde un poco la intimidad o lo artesanal. Fuimos creciendo poco a poco desde lo que podíamos manejar como grupo de personas que se juntó por una causa común, de manera voluntaria. Creo que lo meritorio es que cada vez que alguien se entera del proyecto se interesa, se conmueve e intenta dar una mano desde donde puede. Claro que podríamos tener más difusión, pero puede cambiar la esencia y las necesidades del mismo proyecto, ni siquiera en el barrio hacemos difusión para que asistan. Los pibes se van autoconvocando entre ellos y después ya no dejan de venir.

– ¿Qué es lo máximo a lo que aspiras con el Clubcito? ¿Qué te queda por cumplir?

– Uno siempre se pone algo muy desafiante para mantenerse en la búsqueda, como también el proyecto va evolucionando solo y nos lleva para distintos lados. Mi aspiración personal y del gran grupo que me acompaña es seguir a todas las pibas y pibes para que lleguen a cumplir sus sueños, a proseguir sus intereses, a desarrollar sus talentos. Y quizás para los más chiquitines, que tengan un feliz recuerdo de su niñez, que cuando crezcan quieran llevar a sus hijos a un lugar como el que tenemos. Tampoco que ninguno de nuestros protagonistas se quede sin intentar o probar algo que quieren o les gusta por haber nacido en el contexto que nacieron, o con las limitaciones socioeconómicas que les tocó.

– ¿Cómo manejas la relación entrenar-trabajar a la vez en un deporte que cada vez conlleva más exigencia?

– Creo que con normalidad. Desde que juego en cuarta división laburo en paralelo. Arranqué en promocionales y después seguí dirigiendo algunas categorías y coordinando inferiores en SECLA (Sindicato de Empleados de Comercio de Lanús y Avellaneda). Como también por fuera del futsal, primero estudiando y después laburando en proyectos personales a contraturno del entrenamiento. Llegar a Boca me dio ese salto profesional de poder tener más decisión en cuanto a mi tiempo libre y dedicarme más de lleno al deporte.

– ¿Creés que los medios deportivos deberían poner más foco en el futsal?

– Cuando arranque a jugar al futsal solo existía A Dos Toques, hoy hay muchos más. Obviamente no son masivos, pero lo importante es que haya más gente interiorizada en el deporte para poder darle una mejor difusión, que es lo que está pasando un poco ahora. Que haya algún tipo de análisis de juego o de los partidos, mismo ex jugadores o técnicos que les interese hablar de la táctica y estrategia. Algo por el estilo hizo un tiempo Emanuel Santoro en YouTube. Siento que no es un deber de los medios de comunicación, sino una obligación interna del futsal en general, tanto de los protagonistas, jugadores, técnicos, periodistas y dirigentes, como de la comisión de futsal de AFA. Intentar mostrarse más y mejor para el público.

– ¿El apoyo de los medios de comunicación ayudaría al avance del futsal para la profesionalización en Argentina?

-Cien por ciento. Creo que mostrar el espectáculo es parte importante de poder profesionalizar aún más a los clubes y que quizás hasta haya algún tipo de ganancia por la televisación. O mismo al tener más visibilidad, que sea más fácil conseguir sponsoreo de parte de los equipos. Mucha gente no conoce el futsal y cuando lo conoce se engancha enseguida porque es un deporte hermoso, dinámico, atrapante. Cuanto más convocante, más presupuesto.

– La Selección Argentina de Futsal lleva tres mundiales consecutivos llegando a la final del mundo, ¿notás que los medios de comunicación no le dan la relevancia merecedora a dicho hito?

– Obviamente, pero una cosa va de la mano con la otra. No se le puede dar relevancia a algo que no tiene la visibilidad que se merece. Recién hace un año tenemos un canal oficial de AFA, tanto en YouTube como en redes sociales. Los clubes hace muy poco empezaron a darle importancia a las redes sociales y profesionalizar ese espacio del deporte. Mismo también con las transmisiones en vivo de los partidos, recién por la pandemia se empezó a pasar en directo toda la fecha de la A, 5 años después de haber salido campeones del mundo. Y es al día de hoy que hay partidos que no los pasa nadie y te tenés que enterar por Segundo Palo. Y ni hablar de la selección que solo sale en la tele cuando juega el Mundial y en algunos casos solo la etapa final.
Sacando eso, creo que puertas adentro del círculo del futsal, la importancia que tuvo este proceso de la Selección fue abismal para la apuesta de los clubes a su estructura, tanto de inferiores como a nivel de profesionalización de las primeras divisiones. También para la imagen del jugador y del futsal argentino en el exterior.

– Con la creciente presencia de las redes sociales y la diversidad de información que ofrecen, ¿creés que los medios tradicionales deberían adaptarse para ofrecer una mayor variedad de contenidos sobre deportes menos conocidos?

– Hay muchos medios masivos que quizás no informan mucho al aire, pero después por redes sociales si se permiten mayor variedad. También pasa mucho que los clubes afiliados a AFA tienen más difusión que los invitados o los clubes de barrio. Un Boca-River hace más ruido en todos lados que un Pinocho-17 de Agosto, y tienen el mismo nivel de competitividad. Eso sucede también internamente en la disciplina, que para mí es más grave.

-¿Por qué?

-Siempre va a estar la discordia entre sí somos poco convocantes por poca difusión o como no hay difusión no convocamos, en futsal o en el deporte que sea, tanto masculino como femenino.

– ¿Cómo creés que deberían comportarse los medios de comunicación a la hora de informar sobre causas sociales? ¿Deberían poner más foco en ellas?

– Claro, para eso están. Para informar y contribuir en la sociedad. Lo ideal sería que puedan ayudar a difundir y mantener en agenda lo que más urgencia vaya teniendo. Además de visibilizar causas que quizás tienen más necesidades de las que pueden cubrir con su propio alcance. Por ejemplo, ahora con toda la movilización por lo que pasó en Bahía Blanca. O llevándolo al mundo del futsal, con el Mundial femenino, que tuvieron que organizarse desde España jugadoras de todas las nacionalidades para manifestarse y que la FIFA les dé bola en un reclamo legítimo, pero que sin haberlo hecho quién sabe hasta cuándo lo hubieran demorado.

– ¿Sentís que tanto algunos clubes como los medios se podrían manejar de otra forma para ayudar en los problemas sociales como lo hacen ustedes?

– Yo siempre tuve un gran acompañamiento desde los clubes o equipos que me tocó integrar, tanto a nivel institucional como grupal, con mis compañeros. Creo que la mayoría de los clubes afiliados tienen un departamento social que se encarga de causas similares. Y en el caso de los clubes de barrio, lo hacen también en su día a día, desde lo mínimo que es darle un lugar a los pibes para que no estén en la calle y crezcan en un lugar sano y cuidado. En todas las instituciones que laburé, siempre vivencié un gran apoyo a jugadores que no pueden pagar la cuota, que no pueden comprarse botines, que no tienen para viajar de visitante, etc. Esa es la esencia de los clubes de barrio, ser un actor social importante en la contención y acompañamiento.

-¿A causa de qué?

Los argentinos somos solidarios por naturaleza, nuestra sociedad siempre valoró lo colectivo por sobre lo individual, ver bien al de al lado, al vecino, al compañero. La clave está en poder/querer verlo. Una vez que se es consciente, ya no podes despegarte así nomás, salvo que no te conmueva, que ahí ya es otro el problema.
La difusión y el acompañamiento que pueden prestar medios y clubes a proyectos sociales como el nuestro puede marcar la diferencia claramente.