La desinformación que nace en redes y escala hasta el Estado

Por Micaela Abril Fernández y Agustina Machuca Muñoz

Las redes sociales nacieron como un punto de encuentro: un espacio para charlar, compartir intereses y estar al tanto de lo que sucede en el mundo. Sin embargo, con el tiempo, ese entorno que parecía tan abierto y positivo se transformó en un terreno fértil para la manipulación y el daño. Hoy en día, la propagación de información falsa —lo que conocemos como fake news— se ha convertido en una de las mayores amenazas en el ámbito digital. Estos contenidos engañosos se difunden a una velocidad impresionante y pueden arruinar la credibilidad o incluso la vida de alguien antes de que se tenga la oportunidad de verificar su veracidad.

El verdadero peligro de las fake news radica en su capacidad para esparcirse con una rapidez y eficacia que los hechos verificados rara vez logran. Lo falso se alimenta del morbo, la indignación y la curiosidad, elementos que actúan como combustible para viralizar contenido. La posibilidad de ocultarse tras un perfil anónimo facilita la difusión de mentiras sin asumir consecuencias, mientras que figuras con poder o medios influyentes pueden amplificar esas narrativas sin verificar su autenticidad, priorizando el impacto y la viralidad sobre la precisión de la información.

En este contexto, la emoción y la reacción inmediata reemplazan la reflexión y el análisis: una noticia verdadera puede tardar horas en confirmarse, mientras que una falsa puede recorrer el país en cuestión de segundos. La lógica de los algoritmos de las redes sociales favorece aquello que provoca indignación o asombro, multiplicando su alcance mucho más que los datos comprobados. Como resultado, la circulación de información confiable se ve debilitada frente al poder de la viralidad, y la confianza de los usuarios en los contenidos se deteriora profundamente.

La circulación de información falsa no se limita a usuarios anónimos en redes: también puede provenir de figuras públicas con alto alcance, cuya difusión amplifica el impacto de las noticias engañosas.

El presidente, Javier Milei, ha replicado y compartido contenidos manipulados que desinforman. La falta de verificación y la priorización del efecto mediático por sobre la verdad generan consecuencias directas y tangibles para la sociedad. A continuación, se presentan algunos casos concretos que ilustran esta problemática.

1. Video con IA sobre Mauricio Macri (mayo 2025)
A pocos días de las elecciones legislativas en la Ciudad de Buenos Aires, apareció un video generado con inteligencia artificial que mostraba a Mauricio Macri bajando a Silvia Lospenato de forma ficticia. Milei lo compartió en su cuenta de X, ayudando a que se viralice un mensaje falso. La Justicia Electoral recibió denuncias y, aunque estaba claro que se trataba de un material manipulado, el video se difundió a gran escala.

2. Video editado de Axel Kicillof (agosto 2025)
En otra ocasión, circuló un video modificado de Axel Kicillof en el que parecía decir: “No tengo propuestas para mi partido”. El material fue publicado por Manuel Adorni, vocero presidencial y luego repostado por Milei. Esto refleja un doble problema: la falta de verificación y el cruce entre su rol institucional y el de replicador de contenido político, generando responsabilidad ética directa sobre la desinformación.

3. Gráfico falso sobre universidades (septiembre 2025)
El 17 de septiembre, Milei publicó un gráfico que aseguraba que su gestión había aumentado el presupuesto universitario “en términos reales”. La imagen incluía logos falsos del INDEC y del Ministerio de Economía. Chequeado y La Nación demostraron que los datos eran incorrectos: el presupuesto ejecutado había caído más de un 25% en términos reales. Compartir esto desde la cuenta presidencial muestra un claro descuido en la verificación de la información.

4. Tapa apócrifa de Clarín (octubre 2025)
El 15 de octubre, circuló una imagen que imitaba una tapa de Clarín de 2006 con el título: “Kirchner paga al FMI al 4% tomando deuda con Chávez al 16%”. El diario confirmó que nunca existió esa tapa y que la imagen había sido creada digitalmente. Milei y Alejandro Fargosi, candidato a diputado nacional, compartieron la publicación, legitimando un mensaje completamente falso.

Es importante señalar que, como cualquier ciudadano, el presidente Milei ejerce su derecho a la libertad de expresión y al acceso a la información cuando publica contenidos en sus redes sociales.

Sin embargo, el problema surge cuando su intervención en el espacio digital se convierte en un abuso de ese derecho: la difusión de contenidos manipulados o no verificados implica una falta de diligencia que deriva en desinformación. En el caso de una figura pública con máxima autoridad institucional, este abuso adquiere una dimensión mucho mayor, ya que amplifica el impacto de las noticias falsas y afecta directamente la calidad del debate democrático.

Cuando la ética se esfuma: la responsabilidad del discurso público
El caso de Milei pone en evidencia un problema estructural: la falta de un editor responsable. En las redes sociales, no existen jerarquías ni filtros, pero el poder político debería ser extremadamente cuidadoso respecto a estas situaciones. Difundir información sin verificar es una violación del principio más fundamental del periodismo y de la función pública: respetar la verdad.

A esto se suma otro vacío legal: el derecho a réplica. Ninguno de los involucrados en las noticias falsas presidenciales tuvo la oportunidad de responder antes de que las mentiras se propagaran. Cuando finalmente llega la corrección —si es que llega—, el daño ya está hecho.
En solo seis meses, estos casos muestran un patrón claro: información difundida sin chequear, viralización masiva desde la cuenta presidencial y ninguna rectificación posterior.

Este comportamiento deja en evidencia la falta de responsabilidad en la comunicación pública. La prioridad siempre es generar un impacto mediático antes que transmitir información verdadera. Por esta misma razón, la desinformación se expande y se moldea según como cada persona interpreta ese mensaje.

FUENTES
-Apuntes de ética de Héctor O.Becerra
-https://www.pagina12.com.ar/848622-axel-kicillof-cruzo-a-javier-milei-y-acuso-al-gobierno-de-di/
-https://x.com/JMilei
-https://www.perfil.com/noticias/politica/las-fake-news-presidenciales-cuando-milei-comparte-desinformacion-desde-la-casa-rosada.phtml