Por Julián Martínez y Aramís Sturba
Lucas González, futbolista de 17 años que se desempeñaba en las divisiones inferiores de Barracas Central, falleció el 17 de noviembre de 2021 en el hospital El Cruce, ubicado en Florencio Varela, tras ser baleado en la cabeza por parte de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires.
Inmediatamente y a raíz de la gravedad de lo sucedido, el caso tomó un revuelo mediático sin precedentes, no sólo porque se trataba de un jugador que buscaba cumplir su sueño de debutar en la Primera División del fútbol argentino, sino porque desde el principio la situación estuvo envuelta en sospechas con un cuerpo policial acusado de gatillo fácil y de corrupción.
El parte oficial indicó que el menor de edad había sido herido fuertemente luego de una persecución policial mientras iba a bordo de un Volkswagen Suran en el que viajaba junto a dos compañeros de equipo:
“Una vez que la policía ve que vas con gorrita te mira mal y te pide el documento. ¿Por qué no van a agarrar a los verdaderos delincuentes? Fue gatillo fácil”, había declarado uno de los jóvenes, amigo de Lucas y testigo.
Según la versión policial, el hecho se produjo en el ingreso a la villa 21-24 de Parque Patricios, donde efectivos vieron el vehículo mencionado salir del asentamiento y lo cruzaron, en la que según ellos, les dieron la voz de alto para identificar a sus ocupantes pero supuestamente los sospechosos aceleraron, por lo que ahí comenzaron las corridas y el tiroteo. Posteriormente, detuvieron a los adolescentes en el cruce Alvarado y Perdriel y notaron que uno de ellos, Lucas, tenía una herida de bala en la cabeza.
Rápidamente, los medios de comunicación, pura y exclusivamente en busca de la primicia no chequearon ni respetaron diferentes datos que habían brindado las fuentes, es decir, no utilizaron la cláusula de conciencia, un derecho que protege a los periodistas de negarse a difundir información que los contradiga éticamente, titulando la noticia de forma incorrecta con palabras como “Los delincuentes se dieron a la fuga” (Infobae). La reacción de los familiares y del barrio de los chicos hizo que se pueda revertir este hecho y que salga a la luz la verdad de lo acontecido, que estaba relacionado de lleno con que una red de noticias falsas respaldaban los relatos de los policías que le habían disparado a los chicos y asesinado, porque eso es lo que ocurrió realmente, a Lucas, un chico que fue víctima desde el minuto uno y que su sueño se vio truncado por culpa de personas que prejuzgan las clases sociales, todo porque era de la villa.
Otros medios publicaron títulos como “La Policía de la Ciudad baleó a chicos en Barracas” (Página 12), “Crimen en Barracas: un testigo afirmó que los policías no se identificaron” (La Nación) . Se puede observar cómo actuaron los distintos periódicos, algunos se dejaron llevar por la primicia y colocaron la noticia sin verificar el hecho, y otros lo publicaron más tarde pero de forma correcta.
Muchos de estos periódicos no ejecutaron la rectificación correspondiente debido a que tardaron en modificar la noticia y las declaraciones dadas por la policía. Gracias a las personas cercanas a Lucas y a sus amigos, se pudo cambiar lo que “informaban” los medios y además, la mayoría de las empresas levantaron la noticia por sus propios intereses y con la intención de vender sin chequear la situación, por lo que se vieron obligados a reveer sus títulos.
La desorganización de algunos medios llevó a que otros se coloquen como sujetos críticos y a llevar a cabo autorregulaciones. Diario La Izquierda realizó una nota en la que subió recortes de títulos de grandes empresas en las que refleja el contraste de los que buscaron la primicia y los que esperaron a chequear las fuentes y se manejaron con cautela. Dicho sitio expresó su descontento y criticó a otros por cómo habían sobrellevado el tema y cuestionó el accionar de algunos periodistas que pusieron en duda la inocencia de los chicos que fueron víctimas de la policía. La prensa utilizó palabras como “delincuentes”, “tiroteo”, “confusión” cuando en realidad fue decretado como gatillo fácil.
Finalmente, los medios en su mayoría monitorearon la situación correctamente y otros terminaron colocando el final del caso con las respectivas sentencias (dictada cuatro años después del crimen) a los oficiales Juan José Nieva, Fabián Andrés López y Gabriel Alejandro Isassi, condenados a prisión perpetua por homicidio triplemente agravado.
Entonces, ¿pesa más la primicia o la noticia en sí? Parecería que algunos canales querían demostrar eso al publicar y realizar una cadena de noticias falsas con el hecho de Lucas González, por lo que no resulta sorpresivo pensar que se está perdiendo el buen manejo de la información y de las noticias, priorizando la rapidez en forma de competencia por quién publica primero la noticia, sin importar a qué personas o grupo de ellas se injurien y/o calumnian como hicieron con los chicos al llamarlos delincuentes cuando ellos sólo estaban en su auto comprando un jugo y tenían una vida normal con la esperanza de poder jugar al fútbol profesional en un futuro. El periodismo se encuentra en una grieta entre los que usan correctamente las fuentes y sus recursos y los que solo lo utilizan para sacar un rédito económico sin importar a quien se dañe.
FUENTES
BECERRA, H.O. APUNTES DE ÉTICA Y DEONTOLOGÍA PROFESIONAL
INFOBAE 1 (https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2021/11/19/cronica-de-la-muerte-de-lucas-gonzalez-el-futbolista-de-barracas-central-baleado-por-policias)
INFOBAE 2 (https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2025/04/15/el-crimen-de-lucas-gonzalez-la-camara-de-casacion-absolvio-y-libero-a-dos-de-los-condenados)
LA NACIÓN (https://www.lanacion.com.ar/seguridad/crimen-en-barracas-un-testigo-afirmo-que-los-policias-no-se-identificaron-y-penso-que-eran-nid24112021)
PÁGINA 12 (https://www.pagina12.com.ar/383434-la-policia-de-la-ciudad-baleo-a-unos-chicos-en-barracas-los-)
DIARIO LA IZQUIERDA (https://www.laizquierdadiario.com/Los-medios-y-el-asesinato-de-Lucas-los-que-disparan-condenan-y-despues-preguntan?amp=1)
CÓDIGO DE ÉTICA DE FOPEA
