Santiago Ladino: “Siempre me incomodó que se opinara con cierta liviandad”

Por Olivia Ledesma y Rocío Celeste Martín

Fue campeón del Torneo Clausura 2005 con Vélez y del Apertura 2009 con Banfield, en 2013 anunció su retiro vistiendo la camiseta de All Boys. Tras colgar los botines, incursionó en el mundo del periodismo deportivo y hoy ejerce la profesión. Santiago Ladino en diálogo con El Equipo, repasa su vínculo con los medios, ofrece una mirada crítica a la forma de hacer periodismo y propone a los deportistas una mirada más allá del presente, pensar en el día después del retiro.

-¿Qué fue lo que te motivó a seguir el camino del periodismo deportivo? ¿En qué momento de tu carrera empezaste a pensarlo como un camino después del retiro?
-Lo que me motivó es el deseo de poder estimular y desarrollar otro aspecto de mi vida que tenía que ver más que nada del cuello para arriba. Porque del cuello para abajo fue siempre todo muy físico. En ese período de alguna manera tenía ganas de explorar y de poder incorporar herramientas de escritura, de lectura, de interpretación, de comunicación, y por supuesto de Deportea en especial, más que nada por sus profesionales, por la calidad humana de los profesores y tantas otras cuestiones. Me entusiasmaba poder empezar ese camino, poder nutrirme del conocimiento de todos estos grandes profesionales. Sumado a las experiencias que yo ya traía del fútbol, me parecía que podía llegar a estar bueno todo lo que iba a incorporar de los profesores en beneficio propio. También en beneficio de que si en algún momento yo quisiera poder compartir de una manera más clara todo lo que se vive adentro de la cancha, ciertas emociones, tratar de ser lo más preciso para hacerlo.

-¿Te sentías con algo pendiente en lo modos de manifestarte?
-Al no estar preparado en lo comunicacional pero sí en lo deportivo, toda esa experiencia bajada a palabras, a la escritura, o a tantas otras formas de comunicación, si no es la correcta puede que termine un poco comprensible. Entonces, me pareció espectacular poder estudiar. Cuando me retiré empecé a pensarlo como camino, previamente no pensaba más que jugar al fútbol, no lo tenía en mi radar. Pero una vez que me retiré, al otro año ya me puse a estudiar.

-¿Qué fue lo que más te atrajo de la profesión?
-Poder comunicar, sin dudas. Me parece sumamente virtuoso poder hacerlo bien, de manera asertiva y empática. Es algo clave de la profesión y cuando de repente te encontrás con esa calidad de periodistas uno la disfruta y se siente enriquecido. Siente que la comunicación fluye, llega y uno la recibe. Después, dentro de lo que es la profesión de periodista deportivo, también en la parte de la escritura hay una herramienta súper poderosa que también me generaba mucha admiración.

-¿Cómo era tu vínculo con los medios cuando eras futbolista? ¿Tenías otra percepción en su momento?
-Mi vínculo era bueno porque ya siendo jugador era alguien que me expresaba muy espontáneamente sin tantas vueltas, por supuesto siempre manteniendo una línea. No que de repente terminaba el partido, con las pulsaciones, el enojo o el fastidio si es que el resultado había sido negativo, y me ponían un micrófono y destruía a todos. Todo lo contrario. Yo tenía un buen vínculo y viceversa. Los periodistas también notaban en mí una forma de decir las cosas que quedaba un poco más clara, independientemente de la frustración, si es que se perdió, o la algarabía si es que se ganó. Siempre de alguna manera quedaba algo, había un análisis, algo que estaba bueno, entonces mi relación siempre fue buena.

-¿Ya percibías procederes diferentes en quienes hacían periodismo?
-Por supuesto que había ciertas sensibilidades dentro del periodismo que me despertaban algo que no me gustaba o que no estaba bueno, cuando se opinaba desde un lugar muy liviano. Creo que ahí es donde yo me tomaba el tiempo, la paciencia, y ponía mi emocionalidad entera para poder explicarlo de la mejor manera y no entrar en una disputa de si el periodista que estaba sentado en la platea, o ni siquiera, tal vez en un estudio transmitiendo, tenía razón o no de lo que vio o percibió versus uno que lo estaba jugando. Siempre tuve buena relación con el medio, pero sí he tenido ciertos momentos donde las situaciones incómodas entre periodista y jugador yo me predisponía para tratar de llegar a una conversación enriquecedora sin enfrentamientos, para que se pueda entender mucho mejor el juego y no entrar en opiniones personales que no llegan a nada.

-¿Qué cosas te molestaban de la cobertura periodística cuando eras jugador y ahora entendés mejor?
-Me molestaban ciertas cuestiones que tenían que ver con la opinión personal del periodista. Eran las que tal vez sabiendo que era una mirada errada, porque cuando uno está jugando sabe que hay todo un universo de emociones y aparte uno está jugando en un plano donde las piernas por momentos se ven todas iguales y los espacios no se ven iguales que cuando uno está sentado a 50 metros y lo ve desde otro ángulo. Me parecía que una opinión tan liviana de algo que no salió tal vez como uno esperaba era un poco cruel. Uno de por sí lo quiere hacer bien, no sale bien, y hay alguien que señala esa situación como si uno fuera un burro y no me parecía muy profesional. Siempre me incomodó que opinara con cierta liviandad.

-¿Y cómo ves eso ahora?
-Hoy no las entiendo mejor, todo lo contrario. Tal vez me da más deseos de seguir adelante con ciertas explicaciones, tratar de visualizar mejor que esas opiniones son personales. Una cosa es cuando uno lo ve desde lejos con una emocionalidad sumamente mansa. En cambio, el jugador de fútbol está desde otro ángulo viendo un plano que a ese nivel y a esa velocidad se ve casi todo igual. Por ende, estamos en situaciones muy dispares como para que de repente sea muy enriquecedora esa opinión del que está en la cabina. Desde luego que hay lecturas que son acertadas, que se las puede ver con claridad pero siempre tratando de ser amplio y tratando de entender a la buena intención como prioridad. No ese periodismo que de alguna manera busca subrayar el error y uno queda expuesto ante las palabras del locutor. Hay casos en los que el locutor nunca analiza la intención o la idea, lo que se entrena y queda todo como en el enojo del relator o del que opina sobre una jugada en la que no tiene incidencia y en la que tampoco entiende bien cómo era el desarrollo para llegar al gol. Se opina muy liviano.

-¿Qué creés que se debería cambiar para que la relación jugador – periodista/medios mejore?
-Yo creo que está un poco mejor toda esa cuestión. Desde que los muchachos han ganado la Copa del Mundo, Messi, Di María, creo que eso ha generado una mayor empatía, un mayor deseo por abrazar a cada jugador, sumergirse un poco en su historia y entender el camino que hicieron, preguntarle más allá del deporte. Hasta se han llegado a hablar sobre cuestiones de familia, de sus padres, sobre si van a terapia, de cómo canalizan las angustias. Se ha tenido que llegar al máximo del triunfo, para que de alguna manera ciertos periodistas logren empatizar con el logro, con la victoria y ahí rendirse y abrazar al futbolista humano, al futbolista persona. Cuando no se conseguían los logros, era una carnicería entonces para el futbolista eso es un desprecio muy grande, es hasta una situación muy violenta. Uno está tratando de hacer lo mejor que puede para ganar, para su equipo, donde trae prosperidad no solo al equipo, en lo personal, la familia y demás. De repente, periodistas detractores de los jugadores, de la selección, a través de ese logro tan significativo para todos se bajó un cambio y se intentó acercarse al jugador y ya las preguntas van desde otro lugar, hay análisis con menos soberbia, más enriquecedores y tratando de entender al futbolista humano.

-¿Hay algo que hayas aprendido en tu etapa como jugador que hoy lo tengas presente a la hora de hacer periodismo?
-Hay un montón de cuestiones que siendo futbolista te encantaría que el periodista las tenga en cuenta y eso no va a suceder porque el periodista estudió para periodista y por ende tampoco sabe demasiado de lo que pasa ahí adentro, de lo que pasa en un vestuario, de las emociones, de las sensibilidades que corre un futbolista cuando está ahí adentro, entonces creo que dando vuelta la situación yo siendo hoy periodista todo eso lo tengo recontra presente, lo tengo muy en cuenta, lo tengo te diría a flor de piel todas esas cuestiones.

-Ahora intervenís en libros, ¿siempre te gustó escribir o fue un gusto que adquiriste estudiando la carrera?
-Sí, participé en algunos libros y fue algo que estaba muy en línea conmigo porque ya desde chico me gustaba no solo leer, sino también poder escribir de una manera clara. Hacerlo de una forma que pueda llegar y tocar algo. Esa era la parte que más me entusiasmaba en mi infancia, el hecho de poder sentarme frente a una hoja y poder volar. Después, de más grande, se me presentó esta oportunidad en Pelota de Papel y la verdad que fue realmente hermoso ser parte de ese proyecto colectivo, orientado no solo al fútbol sino al deporte en general.

-El futbolista es muy criticado en los medios, más aún ahora con las redes sociales. ¿Qué consejo le darías a los deportistas en cuanto al consumo de las redes?
-Lamentablemente el futbolista es muy criticado en todas estas plataformas que de alguna manera se prestan a que alguien pueda hacer contenido en base a un tema. Se entiende que el fútbol es un gancho muy fuerte como para poder opinar, porque ya de por sí es un tema muy opinable en un país fanatizadísimo. Lamentablemente tampoco se necesita estar muy calificado para opinar porque todas estas plataformas tampoco piden previamente una calidad periodística. Se junta un poco todo y el resultado es ese, la agresión, la desvalorización, y el contenido ese que, de alguna manera, hay un cierto público al que lo cautiva. Entiendo que si uno hace contenido y realmente es malo por equivalencia debería no tener audición, que no te escuchen, que no te vean, no tener seguidores. Sucede algo muy extraño en todo lo que es redes sociales: que no importa la calidad. Iba a decir periodística, ojalá fuera periodística pero en la mayoría de los casos no son profesionales. Simplemente están detrás de una computadora con la cámara y un micrófono y hoy por hoy hacen bastante repercusión. Debería ser más lógico que si uno no está de acuerdo con lo que se está escuchando o consumiendo, no empatiza desde el lugar que se habla, cambiar de canal, de cuenta, de plataforma. Pero sucede algo muy curioso que tienen bastante atracción y que el contenido en general es bastante detractor del futbolista. Le recomiendo al futbolista que trate de blindarse emocionalmente y que trate de no escuchar, de no ver y que cada vez que alguien cercano a él le quiera compartir algo traten de cerrarse y enfocarse en lo que realmente hacen que es trabajar en el deporte.

-¿Qué mensaje le darías a otros futbolistas que todavía no piensan en el día después de retirarse?
-Que piensen ya en el después, porque en algunos casos eso sucede mañana mismo. Es una carrera muy dinámica, el tiempo va a una velocidad como en la vida misma y en el fútbol estás y no estás de un fin de semana a otro. Por eso propongo e invito a reflexionar para que el día de mañana se lo empiece a imaginar ya mismo. Por lo menos poder tener cercana una imagen de uno mismo haciendo otra cosa, tratar de observar qué otras cosas le gustan. Si realmente disfrutan de la lectura, o de enseñar este mismo deporte. Hay otros que se han volcado a otro tipo de cosas que nada que ver, como lo inmobiliario, hay infinitas labores para desarrollar. Invito a mirar en el día de mañana porque esto va más allá de poder sostenerse jugando, pueden suceder lesiones en el camino ya que es un deporte con mucha fragilidad y podés estar preparándote durante años y después una lesión te deja afuera. Es un trabajo muy inestable y, por lo tanto, propongo que uno pueda imaginarse también haciendo otra cosa y preparándose por supuesto”.