El periodista que contó las vidas de los deportistas desaparecidos

Por Lucas Grosso y Nicolás Halupka

Gustavo Veiga es un periodista y escritor con muchos años de trayectoria narrando el deporte y el mundo. Es hijo de Bernardino Veiga, histórico y maravilloso relator de fútbol, por lo que desde su crianza se relacionó con la comunicación y con el deporte. Y es hermano de Santiago Veiga, el titular de la Federación Argentina de Periodistas Deportivos (FADEP). Su primo fue militante y fue desaparecido durante la dictadura militar. Uno de los libros de los que es autor es Deporte, desaparecidos y dictadura (otro clásico, sobre violencia en el fútbol, es Donde manda la patota) Tuvo varias ediciones en las que recopila historias de deportistas arrasados por el genocidio.

-¿Por qué en Deporte, desaparecidos y dictadura están las fechas con las notas que hiciste sobre cada historia?
-Porque salieron publicados los textos sin actualizaciones, de modo que tenía que poner la fecha en la que salieron. Si no, hubiera sido un anacronismo leer en el presente o muchos años después algo que había salido 10 o 15 años antes.

-¿Cuál fue el disparador para iniciar esta búsqueda? ¿Cuánto tiempo de investigación requirió cada edición?
-Son múltiples las razones. Siempre me interesó la historia, soy familiar de un desaparecido, soy militante político y, por último, me gusta el deporte y lo practiqué como federado. Todo eso me llevó a comprometerme con las políticas de memoria, verdad y justicia. La primera no llevó tanto tiempo porque no tuvo tantas historias; en cambio, la última fue la más tardada. De la segunda a la tercera pasaron nueve años.

-¿Cuál es la historia que más recordás o más te impactó?
-Sería injusto y parcial nombrar solo una. Pero tomemos el de La Plata Rugby Club porque desde que inicié la investigación aumentó el número de desaparecidos. Cuando la historia llegó a mis manos en 2003, eran 17 casos. Con la búsqueda reciente, el número llegó a 21, la última reconocida va a formar parte del libro que estoy editando. Otra que me impactó fue la de Adriana Acosta, gran alumna, elegida mejor compañera y jugadora de hockey de Lomas. Hasta el de Miguel Sánchez, atleta tucumano, que es el caso más difundido. Todas las historias tienen una potencia que me llevó a transitar cada caso con la mayor energía posible.

-¿Tuviste problemas o notaste que algunos clubes fueron reacios y no quieran mencionar el tema?
-Sí, en algunos casos ciertos dirigentes fueron reacios al tema, pero en la mayoría hubo buena predisposición a entregar y compartir sus historias, documentación, filmaciones, audios y hasta diarios íntimos como el de Hernán Roca -junto con su novia-, jugador de La Plata Rugby asesinado antes del golpe de 1976.

-En una entrevista con la revista digital Meta, cuando te preguntaron por el nombre de tu primo desaparecido, respondiste primero diciendo que era hincha de Vélez y luego con su nombre, ¿Qué relevancia le das al deporte y, en este caso, al ser hincha, en la identidad de cada persona?
-La camiseta, los símbolos, el club que amamos cada uno desde nuestra infancia es parte de nuestra identidad, en Argentina al menos. Es parte del combo de las cosas que uno reúne y se siente identificado con el fin de expresarse. Cuando uno viaja, después de preguntarte el nombre, te preguntan de qué club sos. Creo que el deporte y el vínculo con el club en el que lo practicamos, sea cual sea la disciplina, siempre nos pertenecen para ese acervo cultural y del ser social para toda la vida.

-¿Cómo sería, para vos, la mejor forma de homenajear a los/las desaparecidos?
-Tendría que haber sido que las víctimas y sus familiares tuvieran justicia. A día de hoy siguen peleando porque la mayoría de los restos de los desaparecidos no fueron encontrados. Si tomamos la suma de 30.000, estimada por los organismos de Derechos Humanos, el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó a 835 desaparecidos hasta 2025. El porcentaje de víctimas encontradas es mínimo. La Justicia y el Estado siguen estando en deuda y más porque hoy tenemos un gobierno negacionista que intenta borrar las políticas de memoria, verdad y justicia. Vivimos un tiempo difícil. Imaginate si al pueblo judío se le pidiera evitar recordar el holocausto. Sería terrible. Eso es lo que se intenta hacer desde el Estado. Es lamentable porque se había avanzado muchísimo con el juicio en 1985 y en los primeros años de este siglo.

-¿Creés que el periodismo deportivo debe aportar a la construcción de memoria, verdad y justicia? ¿Cómo?
-Por supuesto, yo siempre intento hacerlo. Sobre todo desde que estoy en Página/12 y pude darle continuidad a mi trabajo. Ya son 28 años de entrevistas, artículos e investigaciones sobre el tema. Aún creo que hay mucho todavía por hacerse, y de ahí parte el libro que estamos editando en este momento. La forma de abordarlo debería ser haciendo el trabajo que tuve la oportunidad de hacer. También hay que tener la mente despierta e inquieta no sólo en marzo, sino durante el año porque siempre va a haber una historia que investigar y dar a conocer, haya sido deportista federado o no.

-¿Qué nos podés contar sobre el libro en el que vas a participar como editor que sale en marzo?
-Es un trabajo en el que se cuentan 50 historias diferentes (por los años en los que sucedieron) desde el golpe. Va a estar prologado por Ángel Cappa, reconocido técnico de fútbol radicado en Madrid, que se exilió en 1976. Entre Alejandro Mosquera y yo vamos a hacer la introducción. Como autores también participan varios deportistas, periodistas, ex-familiares de desaparecidos e hinchas que integran comisiones de Derechos Humanos. Es un libro coral, siempre trato de apuntar al trabajo colectivo. Me parece que va a ser un aporte importante a la memoria de aquellos años trágicos para el futuro.