Guillermo Knoll, el biógrafo de los entrenadores mundialistas

Por Nahuel Forciniti y Anna Safranchik

Durante más de 20 años trabajó en una empresa hasta que decidió salir de su zona de confort y sumergirse en el mundo de la comunicación. Guillermo Knoll es profesor de ciencias económicas y de periodismo. En 2006 lanzó el primer libro de muchas obras que vendrían a continuación, la última: Historias de técnicos mundialistas. En esta pieza literaria, publicada por Ediciones Al Arco)l relata las historias de técnicos que dirigieron en Mundiales desde el primero en 1930 hasta la década de los 80.

-¿Cómo surgió la idea de escribir este libro?
– Yo siempre trato de hacer algo para los mundiales, pero quería algo distinto. Empecé a escribir, en un momento paré y le pregunté a Ariel Scher qué le parecía el tema. Y me dijo “está bárbaro”. Yo había buscado antes si había bibliografía al respecto y él me dijo que no, también me corroboró eso. Y bueno, me pareció “piola” poder trabajar en ese tema.

– ¿Qué caso te sorprendió más?
– Muchísimos me sorprendieron. El de Otto Nerz, por ejemplo, el primer técnico alemán en un mundial en el 34, había sido médico, profesor, estudiado psicoanálisis, y hasta hoy en día está considerado el padre del fútbol alemán moderno. Es rarísimo. Son casos que vos decís, upa, pero ¿quién lo conocía a este hombre? Y sin embargo, los historiadores alemanes lo resurgieron de la ceniza.

– ¿Crees que el gusto musical de un técnico pueda repercutir en su estilo de juego?
– Bueno, no repercutir en su estilo de juego, pero sí crear antinomias. Bilardo y Menotti la primera dicotomía que tuvieron fue un gusto musical distinto, más allá del fútbol.

– ¿Qué diferencias encontraste de los primeros técnicos de 1930 que vos nombras en el libro a los últimos con Bilardo?
– Antes estaba el técnico solo y no solamente cumplía la función de técnico. Hay un caso increíble de Ulises Saucedo, técnico boliviano, que fue juez de línea en la final entre Argentina y Uruguay. Y también fue árbitro de un partido. Antes no solamente ocupaban el rol de entrenadores, sino que se ocupaban de todo. Estamos hablando de hace noventa y pico de años. Todo ha dejado paso a otras situaciones. ¿Cuántas personas integran hoy un cuerpo técnico? Era impensado antes. Algunos hablan de Scaloni y Nico Diez, ¿no? Scaloni dirigiendo a la mayor, Nico Diez en Argentinos Juniors. Formaban parte del plantel de Sampaoli en el 2018, junto a Beccacece y a toda una tropa. Pero estamos hablando de cuerpo técnico. Imagínense entrenadores de arqueros, psicólogos, médicos y analistas de video. Antes era “Bueno, muchachos, salgan a la cancha y hagan lo que sepan”. Hay un caso increíble de un catequista que fue campeón del mundo como técnico. Hay casos de gente de la grey judía que fueron técnicos de Italia en un mundial después de Mussolini. Y vos decís, ¿Cómo pensaban los técnicos de antes? ¿Qué hacían? Fui contando historias que realmente me atraparon. Y que era para más. Lo que pasa es que hablar más de cada uno sería ya entrar en biografías personales. La idea era comparar los tiempos y contar historias.

– ¿Te gustaría sacar una segunda edición? ¿O de otro rol en específico que no está tan profundizado?
– Sí, hay montones de cosas. Cuando uno dice, ya está todo escrito, es mentira. El periodista no es solamente periodista deportivo. Muchos periodistas políticos fueron periodistas deportivos. Si ustedes repasan, desde Eduardo van der Kooy, Julio Blanck, Nelson Castro, Víctor Hugo, Alejandro Fabbri. Hay muchísimos casos. He trabajado con personas que nunca hubiese pensado que iba a trabajar. Como Macaya Márquez, Alejandro Fantino, el “Chavo” Fucks, Gastón Recondo, Walter Nelson, Julio Ricardo. Cuando estudiaba parecía un hobby, pero después se volvió una pasión. Y de eso se trata, ¿no? De reflejar lo que haces y que se note que hay pasión. No escribir por escribir, sino hacer algo con sentimiento.

– ¿Cuál fue para vos el mayor desafío de este libro?
– Yo tengo bastante bibliografía antigua y lo que no tenía lo buscaba. También conozco periodistas de otros países a los cuales puedo llegar y sacar algún dato. Aunque lamentablemente muchos no miran la historia y otros la detestan. Y creo que en la historia hay algo muy rico y que uno tiene que aprender. No hay que dejarla de lado, es importantísima. Yo ahora doy una materia de producción periodística y en cada programa le digo a los chicos, cuando arman algo, pongan algo histórico. Por ejemplo, vino el superclásico, tenían que armar una producción y nadie sabía que alguna vez en un superclásico se enfrentaron dos hermanos. Como los Milito se enfrentaron una vez en Independiente, hubo un caso en la década del 60 de un jugador de River que se enfrentó con el hermano que jugaba en Boca. Pero de eso se trata, de rescatar la nota color. Y a mí me gusta eso, buscar lo diferente.

– ¿Aprendiste algo nuevo de los técnicos después de este libro?
– Uno siempre aprende. Leyendo siempre aprende. Y no leyendo de una sola fuente, sino de muchas para tratar de sacar conclusiones. Aprender sería poder entrar en la cabeza de cada uno. Aprendí de lo que fue la historia, de cómo cada uno se tenía que arreglar. Pensar, ¿cómo puede ser que un técnico italiano haya dirigido a la Argentina? O ¿cómo puede ser que un técnico haya salido campeón con un seleccionado brasileño sin haber sido jugador de fútbol? Es muy difícil ponerse a pensar dentro de lo que fuese técnico. Pero tratar de sacar la información o la historia de cada uno eso me parece suculento y valioso. Hay DTs que no tuvieron experiencia previa a asumir como directores técnicos de la selección, como el caso de Scaloni, que no dirigió mayores.

– Como profesor y escritor, ¿ves que los jóvenes se interesen en la lectura?
– Me cuesta horrores poder explicarles que no hay nada como leer. Que no solamente lean de fútbol. Que dejen las redes sociales por un momento. Recién estaba dando periodismo gráfico en primer año y trataba de mostrarles en diarios cómo se titulaba antes y cómo se titula ahora. Primero que van a ser periodistas, tienen que prepararse para todo. Trato de leer, pero no de fútbol nada más. Porque si me quedo con eso, no me sirve. Si me quedo con el deporte, tampoco me sirve. El día de mañana, yo no sé por dónde puede estar la salida laboral. Puede ser policiales, puede ser economía. Y si no lo sé, me preparo. Yo creo que tenemos que cambiar la mente de los chicos. No es fácil, pero tenemos que intentarlo. Yo no tengo la verdad, tengo mi verdad y creo que no hay nada como la lectura.