Por Juan Franco Gómez Sacks y Juan Manuel Martínez Cataldo
Campeona del mundo en Zagreb, Croacia, con Las Kamikazes, la selección argentina femenina de beach handball, Giuliana Gamba se dispone a atender nuestro llamado en medio de horas de éxtasis. Hace pocos días que parte del equipo llegó desde Europa. Nacida en Mar de Ajó, Provincia de Buenos Aires, y licenciada en kinesiología en la Universidad de Buenos Aires (UBA), fue nombrada subcapitana del combinado nacional, con el que obtuvo tres títulos que refutan el gran presente del país en el deporte: los World Games y el Sur-Centro de Rosario en 2025, y el Mundial en 2026. Se une a la llamada con una sonrisa que refleja la importancia de lo acontecido. Y, de yapa, pide permiso para correr a su gato Roxy, que estaba jugando con sus piedritas. Aquí, la nota con una deportista que es responsable de que la bandera nacional esté en lo más alto:
-A una semana de la obtención del campeonato del Mundial, ¿cuáles son tus sensaciones?
-Estuvimos hablando hasta recién con las pibas, como que va decantando la información y la locura de a poco. Creo que es muy importante tener el espacio para procesar que somos las campeonas del mundo. No se es campeón del mundo todos los días, entonces es como muy difícil o una emoción a la que uno no suele estar acostumbrado. Muy contentas, muy emocionadas. Hubo mucho laburo atrás de esto, de años. No fue solamente una preparación previa, sino que esto viene ya de años, que es el típico proceso que todos hablan y pocas veces uno capaz lo reconoce o los otros lo ven, que va desde la hidratación, desde el dormir, desde la alimentación, ir a entrenar, un montón de cosas. Así que muy contentas, tengo la medallita acá, o sea me levanto, lo primero que hago es verla, voy y la vuelvo a ver, muy emocionada, muy contenta, la verdad que es un sueño.
-¿Cómo desempeñás el rol de subcapitana del equipo?
-La realidad es que estoy muy agradecida porque mis compañeras me hayan elegido. Me lo tomo con mucha responsabilidad, creo que también me eligieron por mi forma de ser y es lo que voy a seguir manteniendo. Creo que es un honor que me hayan elegido mis compañeras. Yo al momento de la votación obviamente agradecí, me emocioné y lloré porque uno siempre tiene el sueño de en un deporte en equipo ser un referente y en este caso me toca a mí, muy contenta. Obviamente que trato siempre de darle el lugar a las chicas para que cuando sientan algo, una incomodidad o algo, me lo vengan a comunicar porque creemos que la base para estar bien adentro de la cancha es estar bien afuera. Entonces, siempre tratamos de escucharnos y tener ese lugar que es lo que queremos crear y mostrarle también a las generaciones que vienen abajo. Me lo tomo con mucha responsabilidad pero te digo, también creo que es mi personalidad así, entonces es como que no me suma presión ni mucho menos, sino que fluye y estoy muy orgullosa de que me hayan elegido, obviamente.
-¿Cuál señalás, además del de Dinamarca que fue en la final, como el partido bisagra rumbo al campeonato?
-Mirá, la realidad es que el mundial duró 5 días en donde jugamos 9 partidos. Entonces, iba a haber días donde teníamos dos partidos por día y teníamos que estar con la cabeza fresca y saber cambiar el chip. Por ejemplo, cuando nos cruzamos con Dinamarca, creo que ese fue uno clave en fase de grupos. Perdimos por shootout con Dinamarca 2-1 y fue el único partido que perdimos en todo el mundial. Y creo que de ahí nos quedó la espinita o ese gusto amargo y sabíamos que queríamos que la final sea con Dinamarca para demostrar: «Che, pará, bueno, está bien, nos ganaste en fase de grupos, pero en la final sos pollo» y fue así. Estábamos con una mentalidad muy ganadora, todos los partidos fueron importantes y a todos los preparamos con la misma intensidad y la misma responsabilidad. O sea, cuando teníamos que jugar contra Filipinas lo preparamos igual, vimos videos, estudiamos al rival; cuando tocó Dinamarca lo mismo; Brasil igual. Pero creo que el que nos hizo caer un poco en la realidad de que también está bueno perder, como nos pasó con Dinamarca en grupos, porque se aprende más de los perdidos que de los ganados. Entonces, haber perdido fue como una bajada a la realidad, “che, pará, hay cosas que mejorar, hay cosas que seguir laburando”, y también fue una sensación de, “che, queremos que sea contra Dinamarca y queremos ganar en lo nuestro que son los shootout”, y así se dio. Pasó algo muy loco que también ocurrió en el mundial de fútbol cuando salimos campeones, que ya se sentía. O sea, era una vibra, no había otro escenario que no fuera el estar jugando esa final y ganarla y retirar la medalla de oro. Si bien trabajamos mucho, creemos que el laburo está hecho previo al Mundial, en el Mundial se demuestran las cosas, pero el laburo es previo. Así que creemos que todos los partidos fueron clave porque nos dieron algo que sumó para estar en esa final.
-Este es un equipo que ganó los World Games, el Sur-Centro de Rosario, y ahora el campeonato del mundo. ¿Cuál creés que es la clave para tanto éxito?
-Qué locura, sí. La realidad es que venimos coronando muy bien. Nos entrenamos mucho, yo creo que somos la selección que más entrena en el mundo, lejos. Hacemos gimnasio una hora y media, terminamos y nos vamos a cancha una hora y media, dos; entrenamos con lluvia, con la cancha inundada, con calor extremo, con poca arena. Hace tiempo tuvimos que comprar un montón de arena y tuvimos que palearla nosotras acomodándola en la cancha. Tuvimos que también drenar la cancha porque había inundaciones y no podíamos entrenar con tanta agua. Y creo que eso, que vos decís: «Che, pero nada que ver con lo deportivo», sí, pero te habla de un equipo que está ahí, juntas, todas luchando por un mismo objetivo, que es tener la cancha en condiciones para poder entrenar. Creo que desde lo más básico hasta lo que te decía, entrenar antes en el gimnasio, en la cancha, es lo que hace que seamos exitosas y el hambre de querer ganar. O sea, somos 30 pibas que estamos ahí todos los días, solo van 10, es una realidad, pero llevamos los pedacitos de las 30 en nuestro corazón y eso es lo más importante.
-En 2024 habían perdido la final del Mundial con Alemania, ¿creías que se les volvería a dar la oportunidad de llegar a esta instancia?
-Fue histórico cuando quedamos segundas y llegamos a una final mundial, no había pasado nunca. A veces está bueno perder, como te decía, aprendés más de los perdidos que de los ganados y saber perder. Y nosotras en 2024 tragamos ese trago horrible que fue perder contra Alemania y al año siguiente, 2025, la misma final en los World Games contra Alemania. Yo les dije: «Pibas, es la revancha, o sea es ahora, ¿entienden que tragamos caca del año pasado ahora para jugar esta final y ganarla?». Y fue así, sacar esa sensación de mierda con haber perdido la final y ganarle a Alemania en los World Games y entender que estábamos para grandes cosas y que no es casualidad. Entonces creo que tu pregunta está buena porque creemos que tenemos que estar en todas las finales del mundo y en las finales del Sur-Centro y estamos para ganarla y demostrarnos a nosotras mismas, aparte de al resto del mundo, que Argentina está ahí porque es buena, no porque fue suerte o se lo merece, porque creo que suerte. Quedar dos veces en una final del mundo, ganar los World Games y ganar el oro en el Sur-Centro, tanta suerte no vamos a tener, hay mucho laburo.
-Además de deportista, sos licenciada en kinesiología, ¿cómo es el día a día para alguien que convive con esos dos mundos para entrenar y trabajar?
Muchas de las pibas que estamos en la selección o estudiamos o laburamos, aparte de ser deportistas. Es muy difícil encontrar el equilibrio entre llevar tu vida profesional, en mi caso kinesióloga, atendiendo pacientes, corriendo de acá para allá con el trabajo, llegar a almorzar y directamente correr para entrenar. Es muy difícil, pero también creo que es un desafío porque aparte de deportistas somos personas, entonces entender que también tenemos nuestros sueños personales y que los cumplimos es muy importante. Por eso yo siempre trato de decirle a las camadas más de abajo que se puede hacer tranquilamente las dos cosas. Obviamente que no vas a llevar el mismo ritmo o el mismo plan de estudio, en caso de que estén estudiando, de una persona que solo estudia, porque también tenemos una responsabilidad de entrenar que ocupa mucho tiempo en nuestra vida, pero que es posible, obviamente que sí, y todo al ritmo de cada uno. Yo lo llevé tranquila, entendiendo mi situación, priorizando por momentos la facultad, por momentos la selección, y hoy ya estoy recibida. Aparte el año pasado, cuando salimos campeonas del mundo también me recibí y ahora la semana que viene juro en la Facultad de Medicina. Entonces son como muchas emociones. Está muy lindo porque uno a veces se pone sus propios límites y cuando va cumpliendo cosas se da cuenta que realmente los límites son mentales y que, cuando te proponés las cosas, se dan. Así que estoy muy contenta por poder también tener a la Tuli (su apodo) Gamba kinesióloga.
-¿Sentiste que este campeonato tuvo repercusión en los medios argentinos o te esperabas mucho más?
-Nos pasó que de por sí el beach handball es un deporte muy nuevo, debe tener 25 años, entonces socialmente mucho no se conoce. Sí nos pasó que en Buenos Aires 2018 (cuando se llevaron a cabo los Juegos Olímpicos de la Juventud), con las pibas que salieron campeonas, hubo un boom social y de medios. El año pasado en China también hubo un boom social y ahora lo mismo. Pero creo que está como un poco taponeado por el mundial de fútbol, esperábamos un poco más. Si bien sí se subieron publicaciones, pensábamos que iba a ser mucho más o el recibimiento de la gente y demás, pero entendemos que estamos también en un país muy futbolero y que se está jugando un mundial. Pero bueno, creo que es muy importante estas notas que nos hacen y nosotras viralizarlo porque es de a poquito y es una construcción social, así que la realidad es que ya con que alguien nos quiera hacer una nota para nosotras es un montón porque tenemos el compromiso y la obligación de mostrarlo y compartirlo para que la gente se entere.
-¿Qué sentís que le falta al deporte como para seguir creciendo?
-Creo que todavía falta un poco más de formación en cuanto a tener escuelitas o lugares donde haya canchas. Por ejemplo, en la costa, que yo soy de ahí, hay un montón de playas, vos decís: «Che, la arena la tenemos», claro, pero ahí falta lo humano. Falta un profesor de beach handball, falta que se ponga el lugar y pongan los arcos. Creo que igual estamos por el camino, repito, es un deporte nuevo, se va viendo sobre la marcha, pero de a poquito con estos logros también generamos un poco más de movimiento y pasión, y confío en que estamos siendo como las pioneras del deporte para que después esto sea un poco más, no sé, tener clubes, por ejemplo. No hay clubes de beach handball como sí los hay de indoor, por ejemplo, el handball tradicional. Entonces, creo que eso es muy importante, pero bueno, entendemos que es pasito a pasito.
-¿Sentiste difusión del torneo de parte de los medios en Croacia?
-La realidad es que había bastante gente. Nosotras íbamos del hotel a la cancha y de la cancha al hotel, entonces mucho más no pudimos ver, no sé si en el lugar se pusieron carteles o se informó, desconozco, pero la realidad es que siempre que ibas a jugar un partido siempre había un montón de hinchas croatas y de toda la tribuna que llevaban los países. Argentina tuvo un montón, la verdad que éramos locales por un momento. Pero hubo bastante tribuna, así que creo que, en ese sentido, sí se expuso bastante en los medios para que hubiera tanta gente.
-¿Creés que los medios pueden llegar a contribuir a que el deporte siga creciendo?
Sí, ni hablar. Es un factor clave. Hoy en día que todo está a través de una pantalla o que hay más llegada que otros tiempos, creo que es muy importante este espacio que están creando ustedes, mismo que nos crean un montón de personas, para que la gente conozca el deporte y también se interese. Yo siempre digo, cuando doy notas, que quedo a disposición de cualquier persona que me quiera escribir en mi Instagram y que me quiera preguntar: «Che, ¿dónde puedo entrenar?, ¿cómo es esto?, ¿cuándo?», o sea estoy a disposición, pero eso también es gracias a ustedes que viralizan esto.
-¿Qué rol cumple tu familia en tu vida?
Clave. O sea, mis viejos y mi hermana son los pilares de mi vida. Yo creo que sin ellos no podría haber venido acá a Buenos Aires. Mis viejos me tuvieron que pagar alquiler y mantener esos 7 años hasta que me recibo, mismo en las frustraciones, llamarlos y que ellos me banquen. Yo aparte soy muy familiera, pero siempre nos inculcaron a mi hermana y a mí la cultura del deporte y es muy importante porque después podés traspolar de tu vida deportiva a tu vida personal un montón de cosas. Mi mamá, mi papá y mi hermana son la clave para que yo hoy esté acá y sea la Tuli que soy hoy y eso lo tengo claro desde el día uno, porque cuando nadie creía en mí, incluso a veces yo dudaba de mí, estaba mi mamá, mi papá y mi hermana ahí diciendo: «Sos la mejor, tenés que ir a entrenar», me acompañaban. Entonces, en mi vida fueron claves, la verdad que total.
-¿Qué le dirías a una persona que está leyendo esta entrevista y se quiere meter en el deporte?
-Que sueñen en grande. A mí me pasó que cuando me citan yo no sabía lo que era el deporte, no tenía ni idea, pero dije: «Bueno, si tiene handball algo con la mano, algo bueno va a salir» y soñé, empecé soñando de a poquito, jugar en la selección, quedé; después estar en un torneo, quedé… y así fue como de a poquito mis sueños fueron haciéndose más grandes y nunca imaginé ser campeona del mundo y acá estoy, siéndolo. Entonces, sueñen en grande, está bien a veces perder o frustrarse, creo que es parte para entender el porqué seguir y siempre para adelante, uno siempre se supera, así que para adelante y sin miedo.
