Sobre los miedos

Por Daniel Arcucci (*)

“¿Por qué tenerle miedo al cambio, si hace tanto tiempo que venimos cambiando casi sin darnos cuenta?” Con esa pregunta, que incluía respuesta, arrancaba el primer informe que se me ocurrió hacer sobre la evolución tecnológica de las comunicaciones de un Mundial a otro Mundial. Se venía Sudáfrica 2010 y en ese momento trabajaba en un diario, La Nación, que se había lanzado a la aventura de las “punto com” sin perder la esencia impresa y explorando la novedosa red social llamada Twitter.

El relato tomaba como punto de partida el Mundial de México 86 (simplemente porque era el primero que me había tocado cubrir, para la revista El Grafico) y se detenía en las novedades que aparecían cada cuatro años. La evolución, entonces, se veía armónica y natural. Pero lo que ha sucedido en los últimos ocho años, de Rusia 2018 al Estados Unidos / Canadá / México 2026 que se asoma, con Qatar 2022 en el medio, ha sido de un vértigo brutal. Todo es veloz, todo es inmediato, todo es efímero, todo es visual, “todo tiene que parecer extraordinario”, como escribió Delfina Corti en La Pluma Diario.

Ante ese panorama, el desafío es gigantesco y complejo como nunca y la respuesta aparece como mínima y minimalista: hacer foco en algo y profundizar en eso, sin distraerse con el ruido, que ya es mucho. En mi caso, intentaré poner el foco en la historia. Viajar en la historia de los Mundiales, comparándolos. Del pasado al presente. Ida y vuelta. Y, sí, provoca miedo.

(*) Periodista. Cubrió todos los mundiales desde 1986