Delicadeza ante todo

Milagros De Stefano

El periodismo deportivo ha evolucionado mucho más allá de las crónicas de partidos y el análisis táctico, adentrándose con frecuencia en la vida privada de los atletas. En esta era de la inmediatez digital, las exclusivas sobre relaciones, rupturas y dinámicas familiares se han convertido en una moneda de gran valor de cambio. No obstante, existe un límite ético fundamental que se cruza cuando los medios de comunicación deciden anunciar el embarazo de la pareja de un deportista antes de que los propios protagonistas lo hayan hecho público.

Esta práctica no solo es una grave invasión a la privacidad, sino que ignora la profunda vulnerabilidad biológica y emocional que rodea la gestación, transformando un proceso delicado en un producto de consumo masivo.

Uno de los pilares del periodismo ético es la distinción entre lo que es de interés público y lo que solamente despierta el interés del público, como curiosidad o morbo. El embarazo de la pareja de un atleta pertenece de forma inequívoca al ámbito estrictamente privado. La condición médica o familiar de una mujer no altera el rendimiento deportivo de su pareja de una manera que justifique la anulación de sus derechos fundamentales a la privacidad.

Un ejemplo muy claro fue el de Matías Peliccioni de TyC Sports, que accidentalmente anunció el embarazo de la pareja de Julián Álvarez mientras le hacía un reportaje especial por la Copa América 2024. Lo hizo creyendo que la información ya era de público conocimiento, lo que tomó desprevenido al futbolista quién respondió que aún no se lo habían comentado a nadie. Rápidamente, el periodista hizo uso de su derecho a la rectificación, pidiendo disculpas y explicando su proceder. El argumento más crítico en contra de estas filtraciones radica en la propia naturaleza del embarazo, especialmente durante el primer trimestre.

Así fue el caso de Francesco Bagnaia, piloto de Ducati Corse en MotoGP, que luego de ser consultado por sus “buenas nuevas” pidió expresamente a los periodistas presentes en la rueda de prensa post carrera en el Gran Premio de Italia que se limitaran a hacerle preguntas estrictamente relacionadas a lo deportivo, pues no quería hablar de su vida privada en un ámbito laboral. En ese momento, el embarazo de su esposa Domizia Castagnini aún no había sido anunciado por ninguno de ellos dos; Bagnaia no pudo ejercer su derecho a la privacidad.

Fuera del plano de lo deportivo, Martín Ku, ex participante de Gran Hermano, perdió a su hijo tiempo después que Pepe Ochoa, en el programa LAM, filtrara la información del embarazo de su mujer. Aunque él fuera meramente una figura pública, no un atleta, las reglas también aplican: tiene derecho a anunciarlo como a él le plazca para ser prudente y evitarse disgustos. En casos como este, los intereses comerciales de una empresa y la libertad de expresión de un periodista no pueden prevalecer sobre el derecho de una mujer sobre su propio cuerpo ni su derecho a la información.

En la mayoría de los casos, las parejas de los deportistas no son figuras públicas por derecho propio o al menos no bajo el mismo nivel de exposición que ellos. Reducir la gestación de una mujer a una «noticia de espectáculos» o una «primicia» es una forma de deshumanización que reduce un proceso biológico complejo a un contenido de entretenimiento.

El mismo concepto aplica a la hora de la especulación: nunca se sabe por completo el detrás de escenas de una familia. Sacar conclusiones de la imagen de una mujer no alcanza para validar una información ni para justificarla. Que en programas deportivos se comente sobre pérdidas o aumentos de peso y se desmenucen las apariencias en búsqueda de pistas que verifiquen una hipótesis es deshumanizar a una persona y a su entorno que al fin de cuentas, escucha y sufre por lo que se dice.

Asumir que una mujer está embarazada sin otro fundamento que no sea como se ve su cuerpo puede ser un gran error: Perrie Edwards, la esposa del futbolista del Liverpool Alexander Oxlade-Chamberlain, tuvo dos abortos espontáneos en medio de sus dos hijos y citó los rumores de su embarazo que divulgó la prensa británica como “dolorosos”. En el caso de Alexandra Saint Mleux, esposa del corredor de la escudería Ferrari de Fórmula 1 Charles Leclerc, se le tomaron fotos sin su consentimiento mientras estaba de vacaciones en un yate, lo que dio rienda suelta para que el público y la prensa destrocen su imagen en búsqueda de pruebas para confirmar su embarazo.

El periodismo tiene la responsabilidad de informar, pero también el deber moral de no dañar. La carrera por la exclusividad en la era de las redes sociales no puede justificar la pérdida de la empatía. Un periodista debe saber dónde dibujar los límites para no pisotear los derechos de otra persona, más allá de su asociación con personajes mediáticos.

Informar sobre el embarazo de la pareja de un deportista antes que lo hagan los propios involucrados es moralmente incorrecto porque antepone el beneficio económico; es decir, los intereses comerciales de la empresa periodística por sobre el respeto, la salud emocional y la dignidad de las personas. Hay actitudes que ni la libertad de prensa puede amparar. La privacidad de la vida familiar y los tiempos biológicos deben ser soberanos; cruzarlos no es hacer periodismo, es cometer un acto de crueldad mediática.

Fuentes periodísticas
Apuntes de ética de Héctor O. Becerra.

TN: tn.com.ar/deportes/futbol/2025/06/22/me-quiero-matar-el-mensaje-del-periodista-que-le-pregunto-a-julian-alvarez-por-el-embarazo-de-su-pareja/

BBC: https://www.bbc.com/news/articles/c4gmjedy35do

SPORT: https://www.sport.es/es/noticias/motor/moto-gp/enfado-pecco-bagnaia-difundirse-noticia-130862872

PATAGONIA: https://www.lateclapatagonia.com.ar/86519-martin-ku-y-su-novia-marisol-anunciaron-que-perdieron-el-embarazo

JUST JARED: https://www.justjared.com/2026/06/22/f1-star-charles-leclerc-wife-alexandra-saint-mleux-vacation-in-saint-tropez-with-family-friends/