El libro mundial que se volvió película

Por Romina Torrado y María Paz Moral

Andrés Burgo es el autor de El Partido, un libro que narra uno de los encuentros más recordados por los futboleros: el enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra por los cuartos de final del Mundial de México 1986. Ese 22 de junio que Maradona hizo “La mano de Dios” y “El gol del siglo”, dos jugadas que marcaron al deporte para siempre. El periodista realiza una construcción detallada sobre cómo fue ese partido y el contexto tanto social como político que lo envolvía. Finalmente, diez años después de su publicación, esta obra escrita llegó a la pantalla grande. El 21 de mayo fue estrenada en todos los cines del país como una película documental que buscó trasladar la investigación y el espíritu del libro al formato audiovisual.

– A tan solo días del estreno, ¿cómo sentís que la está recibiendo el público?

-La está recibiendo muy bien, es una muy buena película documental. Está muy bien hecha, son talentosos los directores. Hay un eje futbolístico muy respetado que es la participación de Juan Pablo Sorín como productor. Después hay que ver si las personas tienen dinero para poder ir al cine, pero a las personas que la van a ver les gusta mucho. Yo imagino que va a ser un éxito.

-¿Alguna vez imaginaste escribir un libro y adaptarlo en una película?

-Nunca me imaginé que un libro mío sería adaptado en una película. Jamás lo pensé. Sí tuve conversaciones con otros productores por el libro El último Maradona, que es una crónica del doping de 1994 y ahí más o menos se empezó a trabajar. Incluso con este libro del 86, antes de estos directores, otras productoras estaban interesadas y habían avanzado con el proyecto. Pero una cosa es que muestren interés, porque después hasta que esto llegue al cine a un documental o película, tienen que pasar muchas cosas. Por ejemplo, que aparezcan empresas que inviertan mucha plata como Disney. Entonces se torna muy difícil.

-Según tu experiencia como investigador, ¿cómo consideras que influyen hoy los medios de comunicación en los Mundiales en comparación a 1986?

-En el 86 no viajó nadie de la televisión, solo un periodista: Horacio De Bonis. ¿Sabés que no lo entrevisté? Tendría que haberlo entrevistado. Le hizo incluso una pregunta a Diego Maradona. Pero más allá de eso, en esta época eran principalmente medios gráficos. Los diarios tenían muchos enviados especiales, las revistas también, no había redes sociales y tampoco canales de televisión. El fútbol era una cuestión de 90 minutos al día o a la semana, los partidos se terminaban y la televisión pasaba a otra cosa. Yo creo que la influencia era mucho menor a la que es hoy, pero al mismo tiempo los medios de comunicación tenían entrevistas con los protagonistas. Sin embargo, ahí sí había una influencia mayor, es un poco paradójico si te lo pones a pensar. Había menos medios de comunicación, pero al menos accedían a los protagonistas.

-En muchos de tus trabajos aparece el fútbol como fenómeno cultural y político. ¿Por qué creés que sigue siendo una herramienta tan importante para entender a la sociedad?

-Los mundiales siguen siendo algo transversal a la sociedad. Yo, cuando estaba haciendo el libro, primero iba a ser sobre el Mundial de 1986 pero después me di cuenta de que si iba a contar todos los partidos, iba a ser un libro puramente deportivo. Finalmente decidí contar sobre el Argentina-Inglaterra, ya que quería que además del deporte tuviera un fenómeno cultural, político y social, incluso religioso porque Diego Maradona fue una especie de héroe ese día. El fútbol lo sigue manteniendo. Es uno de los hechos culturales del siglo XX y de este siglo, pero hoy los futbolistas se involucran cada vez menos en estas cuestiones.

La historia de El Partido demuestra que algunos encuentros trascienden el resultado y quedan grabados en la memoria colectiva como símbolos de una época. A casi 40 años de aquel Argentina-Inglaterra en México 86, la obra de Andrés Burgo vuelve a poner en discusión el vínculo entre el fútbol, la política y la sociedad, además de rescatar la dimensión humana y cultural de Maradona. Ahora, con su llegada al cine, esa historia encuentra una nueva manera de conectar con distintas generaciones y reafirma que ciertos partidos nunca terminan de jugarse.