Agustina de Lucía: «Las redes sociales hoy son un arma de doble filo»

Por Mora Roust y Facundo Inda

Detrás de una medalla hay mucho más que un resultado. Hay entrenamientos, viajes, trabajos, rifas y un esfuerzo que, después de Rosario, también quedó en el centro de la noticia. Agustina De Lucía es judoca y conoce bien ese recorrido: en los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026 consiguió la medalla de plata en la categoría hasta 63 kilos y también el bronce junto al equipo mixto argentino, después de haber sido bronce en Asunción 2022. Pero su historia no se explica solamente desde el podio. También es la de una deportista de alto rendimiento que tuvo que buscar distintas formas de sostener su carrera y que aprendió a convivir con la exposición, los titulares y las críticas en redes sociales.

En una disciplina que todavía pelea por ganar visibilidad, habló con El Equipo sobre qué significa competir al máximo nivel, cómo se cuenta el judo desde los medios y qué pasa cuando una frase termina generando una repercusión mucho más grande de la esperada.

-Competiste en Rosario, en tu ciudad, con tribunas llenas y mucha más atención de la habitual. ¿Sentiste que esa exposición te agregó presión o, al contrario, te hizo disfrutar más la competencia?
-La verdad es que sí, sabíamos que competir en Rosario iba a generar mucha presión y que la gente esperaba que pudiéramos conseguir una medalla. Pero fue algo que pude manejar muy bien junto con mi equipo, sobre todo a través de la meditación y de escribir mucho. Sabíamos que esa presión iba a estar y que los nervios antes de competir siempre aparecen, más todavía cuando estás rodeada de tu gente. Pero tratamos de que no fuera una presión negativa, sino de disfrutarlo y aprovechar la oportunidad de competir en nuestra ciudad.

-¿Notaste diferencias entre cómo te cubrieron los medios de Rosario y los de Buenos Aires?
-Sentí que los medios de Rosario lo contaron con más pasión y con más cercanía que los de Buenos Aires. Pero tampoco lo juzgo, porque tiene que ver con que nosotros somos de Rosario, los Juegos se hicieron acá y los medios locales conocen a los atletas de la ciudad. Eso hace que nos den más visibilidad y que lo cuenten desde otro lugar, con una pasión más propia. Los medios de otras ciudades quizás no lo viven de la misma manera justamente por una cuestión de cercanía y de conocimiento de los deportistas.

-Tras la medalla en Rosario, mucha gente conoció también todo lo que hubo detrás: trabajos, rifas, becas, viajes. ¿Te incomoda que a veces la historia de sacrificio termine ocupando más lugar que tu rendimiento deportivo?
-No lo tomo mal. Creo que es parte de mi historia y también de mi logro deportivo porque sin todo ese sacrificio no estaría arriba del podio. No me molesta en absoluto. Quizás sí me molesta que politicen algo que yo no quise contar de esa manera. Yo quise contar mi historia deportiva como cualquier deportista quiere hacerlo cuando tiene un micrófono enfrente.

-Después de perder la beca llegaste a un punto en el que no querías levantarte de la cama, ibas al club y te largabas a llorar. Mirándolo desde hoy, ¿en qué momento sentiste por primera vez que empezabas a recuperar a la Agustina que disfrutaba del judo?
-Creo que esa versión mía la pude recuperar el año pasado. Es muy loco porque el judo me dio una tristeza muy grande, pero también me ayudó a salir de ahí. Dar clases me motivaba a cambiarme, vestirme e ir a ver a mis alumnos, ver cómo evolucionaban clase a clase. Después, el broche de oro fue ver la preparación que estaba haciendo mi compañero Ivo Dargoltz para el Panamericano. Este año se lo confesé: para mí fue un gran ejemplo y me motivó a volver a confiar en mí, en un equipo de trabajo y a creer que acá, en Rosario, podemos hacer cosas increíbles, trabajar juntos y hacer realidad nuestros sueños.

-Como mujer en el judo, ¿sentiste que tuviste que demostrar más para lograr el mismo reconocimiento?
-El judo durante mucho tiempo fue machista. No me gustaría volver a esa época en la que, por ejemplo, las plazas en el ENARD no eran equitativas entre mujeres y hombres. Ahora tenemos un cuerpo técnico nuevo y todos tenemos que pelear para encontrar nuestro lugar, pero sí, hubo un momento en el que el judo era muy machista. De hecho, yo fui la única nena de mi clase hasta los 15 años, más o menos. Después de lo de Peque Pareto, el judo empezó a abrirse un poco más para las mujeres y, desde ahí, comenzamos a tener mayor visibilidad. Hoy la situación es distinta, pero no me gustaría que en algún momento se volviera a un deporte machista.

-¿Sentís que los medios saben contar lo que pasa arriba del tatami o que muchas veces se quedan solamente con la medalla y el resultado?
-Yo valoro mucho cuando se cubre judo porque realmente es un deporte difícil de relatar y de explicar. Incluso a veces a gente que está dentro del propio judo le cuesta cubrirlo. Las cosas pueden pasar en un segundo y, además, hay muchos términos y nombres en japonés, así que no es sencillo. Por eso valoro mucho que los periodistas se tomen el trabajo de estudiarlo, de tenerlo presente, de verlo en los Juegos y de intentar darle visibilidad. Para mí, con eso ya hacen algo importante. Y la verdad es que hay muchos periodistas que lo intentan y lo hacen muy bien.

-En una competencia grande, los medios salen a buscar titulares. ¿Cómo lo manejás?
-Con mi equipo y con mis compañeros, ya sabemos que después de cualquier competencia importante, ya sean Juegos Panamericanos o Suramericanos, los medios y los periodistas van a buscar noticias, primicias y titulares. Con el paso de los años también fuimos aprendiendo que tenemos que ser cada vez más cuidadosos con lo que decimos porque una frase puede generar un malentendido que termine perjudicando al deportista y no al medio. A veces no se trata de que mientan o digan algo que no es cierto, sino de cómo se arma un titular, de una frase que puede quedar fuera de contexto o cómo todo eso después se amplifica en las redes sociales. Ahí es donde para el deportista se puede volver más complicado.

-¿Y qué hacen, entonces?
-Por eso, cuando vienen a buscarnos para una declaración o una nota, tratamos de ser muy cuidadosos. Obviamente, después de estos Juegos no pensé que el tema del trabajo iba a generar tanto escándalo, porque fue algo totalmente natural y verídico. Pero hoy, con las redes sociales y con la política atravesando muchas discusiones, todo se puede interpretar de distintas maneras. Por eso hay que cuidar mucho lo que se dice y también cómo puede llegar a ser interpretado.

-Después de contar tu historia hubo gente que salió a cuestionarte en las redes. ¿Sentís que hoy, para un deportista, puede ser más difícil lidiar con lo que se dice en redes sociales que con lo que publica un medio tradicional?

-Las redes sociales hoy son un arma de doble filo. Yo, por ejemplo, las uso principalmente para mostrarme como deportista y así poder conseguir sponsors o tener más visibilidad. Pero la verdad es que, a partir de una declaración, todo se politiza muy rápido y muy fácil. Hasta pasó con Las Leonas, que las politizaron, las salieron a matar y enseguida te ponen de un lado de la grieta política. A partir de ahí empiezan a llegar muchos insultos. Yo trato de darle poca bola, pero igualmente a veces da miedo por la cantidad y el nivel de los comentarios que te llegan.

-¿Qué enseñanza te dejó esa experiencia?
-Siento que tengo que aprender a ser un poco más cuidadosa con lo que digo. Muchas veces uno dice algo sin esa intención, pero la gente interpreta otra cosa, opina directamente sobre lo que cree que quisiste decir y se termina armando una bola enorme. Y ahí te llegan comentarios muy feos por algo que, en realidad, nunca quisiste expresar de esa manera.

-Si mañana ganaras otra medalla y pudieras elegir exactamente cómo se cuenta esa historia, ¿qué te gustaría que las personas entendieran de Agustina?
-Me gustaría que se conociera más el judo y que tenga mayor visibilidad, no tanto por cuestiones políticas, sino por el esfuerzo que hacemos para poder conseguir grandes resultados. Ojalá que todo ese trabajo también sirva para que el deporte crezca y, quién sabe, en un futuro podamos conseguir una medalla en unos Juegos Panamericanos o incluso en unos Juegos Olímpicos.