El libro de los futbolistas que dan pelea

Por Malena Reggiani y Valentina Topich

Lucas Zalduendo es, entre muchas cuestiones, una comprobación cotidiana de que los proyectos periodísticos y comunicacionales y periodísticos que se salen de los espacios tradicionales pueden cautivar a miles de personas. Y que eso es factible sin el escándalo, el estruendo, la mal llamada «polémica» y otros trazos que son reproducidos con frecuencia y como sinónimo de éxito o de que un proyecto laboral triunfa. Su cuenta de Instagram @futbolypolitica, que hace rato pasó los 65.000 seguidores, aporta cada día noticias y miradas sobre la zona compartida entre esas dos dimensiones que muchos actores y sectores niegan. Ahora publicó su primer libro. Se titula La selección de los valientes -de la editorial uruguaya Tajante, con ilustraciones de Tacho- y nuclea las historias de futbolistas que se atrevieron a poner en cuestión al poder. De esta iniciativa charló con El Equipo:

-¿Cuáles fueron los motivos que te llevaron a escribir este libro?
-Nace de un interés personal, de un interés como periodista, de indagar el vínculo entre el fútbol, la política, la historia y la sociedad, algo que intento plasmar diariamente en un proyecto que se llama “fútbol y política”, que tiene su base en las redes sociales pero que también tuvo su formato en el podcast “fútbol rebelde” o en artículos y columnas que como periodista escribí en distintos medios de comunicación. La idea es poder, a través del fútbol, conocer el mundo, la historia y sus problemáticas actuales.

-Con ese marco, ¿qué es lo específico de La sociedad de los valientes?
En este caso, el libro se centra en las historias de futbolistas, varones y mujeres, que lucharon, a lo largo de la historia, por una causa mayor, por un ideal de justicia y por querer transformar la realidad. El libro salió de cara al mundial, no como un acto nostálgico, sino también como un grito de resistencia ante un mundo cada vez más deshumanizante y ante un Mundial atravesado por esas desigualdades cotidianas.

-¿Cuál fue el criterio de selección para, a la hora de escribirlo, elegir las historias o los momentos que querías plasmar?
-Me puse en el papel de un entrenador y, como en toda selección, elegí 26 futbolistas de distintos continentes y de distintas épocas de la historia mundial, con la salvedad de que también elegí a tres entrenadores de fútbol. La idea era que estas 29 historias puedan representar luchas colectivas sociales que se sucedieron durante el Siglo XX y XXI, y ser además un racconto de la historia. En ese sentido, como el libro es un libro ilustrado que lo hice con ilustrador uruguayo para una editorial uruguaya quise poner énfasis y rescatar las historias de futbolistas de nuestra región que se manifestaron en las distintas dictaduras militares que hubo en latinoamericana.

-Y, al momento de planificarlo, ¿cómo pensaste la experiencia del lector a la hora de leerlo?
-Busque que sea un libro ilustrado y que sea una historia por jugador, con el objetivo de que las imágenes acompañen las valentías de los futbolistas. Lo pensé para todo tipo de público: para el que le gusta el fútbol, que pueda entrar desde la pelota a la historia y a problemáticas mundiales; y para el que no le gusta el fútbol, pueda desde la historia y los conflictos mundiales amigarse con el fútbol, o entender que es un espacio central de nuestra sociedad donde también se dirimen los problemas.

-Al hoy estar en una época de redes sociales, en la que, de alguna forma, se prioriza la inmediatez, ¿cómo crees que se hacer para sostener el periodismo narrativo?
-Siendo valientes jejej. Creo que no se trata de competir contra el algoritmo, el scrolleo, sino de jugar un juego completamente distinto donde la profundidad, la reflexión y el contenido sean los protagonistas. No nos queda otra que la creatividad. Pero no abandonando el terreno de las redes sociales, sino de entrar inteligentemente, donde la inmediatez no nos marque el pulso, pero sí, donde nuestra intervención sea ingeniosa para darle vida e importancia al periodismo narrativo.

-Muy seguido se intenta impostar la separación entre el deporte y la política diciendo que son cosas distintas. Desde tu perspectiva y la de tu libro, ¿por qué crees que el fútbol sigue funcionando como un espacio de recuerdo constante de que esta frase no es verdad?
-Porque el fútbol es parte de la sociedad y no le escapa a “lo político”, es decir a la dimensión ontológica de lo social, donde priman el conflicto, el antagonismo y el poder. El fútbol es identidad, es vehículo de reivindicaciones sociales y en si tiene valores de camaradería, de lealtad, de superación, de igualación y de lo colectivo que también demuestra que conlleva algo que podríamos considerar como un hecho político en esencia.

-Teniendo en cuenta que la FIFA intenta mantener un perfil de instalación de un presunto apoliticismo, ¿cuál es tu opinión con respecto a esta Copa del Mundo 2026?
-Más que apolítico, diría de neutralidad política, algo que históricamente no pasó ni en este ni en ningún mundial. La FIFA siempre jugó un rol político. Yo creo que en este mundial eso quedó claro, sobre todo por la relación del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Creo que esa neutralidad se pulverizó cuando Infantino le creó y le entregó un premio de la paz a Trump y durante el mundial, cuando Trump lo llamó para que le saque la sanción al futbolista norteamericano Folarin Balogún. Todo dicho.