Pablo Amalfitano, el desafío de contar a Vilas

Por Camilo Iriarte y Juan Cruz Visco Solá

Pablo Amalfitano nació en Mar del Plata, tiene 35 años y es periodista. Ha dedicado gran parte de su trayectoria a cubrir tenis. En ese camino tuvo la fortuna de cruzarse con un ícono del deporte argentino, a quien muchos consideran responsable de haber inventado el oficio de tenista en el país: Guillermo Vilas.

Durante muchos calendarios, Amalfitano, egresado de Deportea, recopiló datos, información, anécdotas y testimonios hasta que un día de 2025 decidió que podía plasmar en un libro todo ese archivo. Así nació El otro Vilas, que publicó Ediciones Al Arco (en cuya web es posible conseguir el libro: edicionesalarco.com). En esta charla, cuenta cómo fue el desafío de, a diferencia de muchos otros trabajos que se han escrito en torno a esta figura, abordar al campeón desde otros costados, explorar sus facetas menos conocidas y superar la prueba de narrar a un protagonista sobrenarrado.

-¿Hiciste una biografía, un perfil o qué?
-Mirá, si tengo que definirlo, me parece más un perfil que una biografía. Primero y principal, porque obviamente no es una biografía por las celebridades que suelen tener. Y, en segundo lugar, porque la idea es mostrar un costado menos conocido de Vilas. Entonces, uno entiende que una figura de Vilas tan imponente, sobre todo, está sobrenarrada. Estamos hablando de un tipo que tuvo su apogeo y sus grandes hazañas como deportista hace 50 años. Entonces, uno lo que busca es encontrar agujeros en un costado menos alumbrado de la figura para volver a traerlo al presente y contarlo de otra manera. Creo que son espacios, algunos ocultos y otros bastante menos conocidos, de una figura que trascendió el deporte porque la idea también es mostrar que ha tenido una dimensión cultural importante.

-¿En qué momento decidiste que la historia de Vilas merecía un perfil?
-La verdad es que el libro se decidió mucho antes de lo que yo imaginara que iba a ser un libro. Empecé a profundizar en la vida de Vilas cuando descubrí algunas perlas de archivos. Sobre todo, un tipo que tuvo muchísima presencia en los medios y muchísima presencia en los flashes. Incluso después de retirado, un tipo muy locuaz, muy ávido para los reportajes, para hablar de todos los temas que le interesaban. La verdad es que le interesaba al mundo en general porque era un tipo al que le gustaba mucho el boxeo, cualquier otro deporte, le gustaba la poesía, la música, el cine, una persona profundamente curiosa. Uno fue a publicar algunas piezas en los medios tradicionales donde trabaja y, de un momento a otro, se acumuló tanta información que uno empezó a pensar que podía ser algo más grande y que podía ser algo más compacto en una sola obra como para mostrarlo de una manera más definitiva. La idea de que iba a ser un libro fue en realidad el año pasado, un año y pico atrás, ahí es donde decidí que esto podía ser un libro. Pero, en realidad, uno empezó a profundizar en la figura de Vilas cuatro o cinco años atrás.

-¿Cuál fue el mayor desafío que encontraste a la hora de escribir el libro?
-El mayor desafío es justamente cómo hablar y cómo volver a contar una figura que está honestamente sobrenarrada en la historia. Porque la verdad es que cualquier persona, te diría en la Argentina, hasta de cualquier edad, conoce quién es Vilas, por lo menos conoce quién es Vilas y por lo menos conoce que fue un gran campeón en su disciplina.

-¿Y después?
-Después, obviamente, fue encarar ese desafío con la idea de bucear un poco en las profundidades de una figura que tenía un montón de otras cosas para contarnos y que utilizó el tenis de alguna manera como un vehículo para pensar el mundo y hacerse a sí mismo. Es un tipo que dedicó horas a la lectura, al cine, a la música, a los conciertos, y dedicó horas también a escribir. Dejó muchísimo archivo, no solamente en términos de reportajes o de historias de su carrera, sino también en formato libro. Publicó dos libros de poesía y un libro autobiográfico en el año 76 que profundiza en un montón de temas personales, cómo se origina el fenómeno. Un libro que particularmente fue muy vendido en esa época, va a cumplir 50 años este mismo año, pero que al mismo tiempo es muy difícil de conseguir. Fue publicado por El Gráfico en el año 76. Imagínate que ni siquiera está el libro original, tiene el propio archivo de El Gráfico. Es un libro muy difícil de conseguir. El que lo tiene, lo tiene como un tesoro muy preciado. Ahí es donde Vilas, incluso antes de ganar todos los grandes títulos que ganó, se ubica como una persona distinta.

-¿Cómo fue el proceso de investigación para reconstruir la vida de Vilas? ¿Qué tipo de fuentes utilizaste para reconstruir su historia? ¿Testimonios? ¿Archivos?
-Más que nada, la mezcla de las dos cosas. Yo creo que había un poquito más de archivo que de testimonios. Obviamente, uno fue en primer lugar a buscar a las personas que estuvieron muy cerca de Vilas en la época en la que irrumpió como una figura mundial. Y, al mismo tiempo, hizo suspirar al mundo en otros términos fuera del tenis. Por ejemplo, en el año 82, en el que enamoró a la princesa Carolina de Mónaco y todos los medios del mundo querían saber si estaban juntos. Todos los medios querían la famosa foto de los dos juntos. Hasta que un fotoperiodista bastante conocido de la época, Pascal Rostain, un francés, lo consiguió hallar en una isla recóndita de Hawái, escondidos, de vacaciones, y lo fotografió de todas las maneras posibles. Nunca se supo la historia oficial de cómo tuvo el dato para encontrarlos, pero lo cierto es que esas imágenes se vendieron a 50 países. Imagínate lo que generaba Vilas, no solamente adentro de la cancha, sino también afuera. Entonces, uno fue a buscar en primer lugar a personas que estuvieron cerca, por eso la fuente principal en ese sentido es Juan José Moro, que amablemente también me escribió el prólogo de la obra, que es además el pionero de este trabajo del tenis.

-¿Por qué Moro es el pionero?
-Es el primer hombre que inventó, en términos periodísticos, la cobertura de los torneos de tenis a nivel mundial. En el año 74 empezó a viajar porque Vilas estaba explotando a nivel mundial, lo acompañó en el Roland Garros de 1974, y de ahí ya inventó una industria periodística a partir de un fenómeno que también inventó una industria en todo el país, porque el tenis, si bien existía, estaba muy cerrado para las élites, la gente no jugaba al tenis, y a partir de Vilas proliferaron canchas de alquiler por todos lados, tiendas de pelotas, de raquetas, es algo que hoy perdura y ese es el mayor legado de Vilas, más allá de sus triunfos.

-¿Fue un desafío para vos el hecho de escribir un perfil de un personaje del que no fuiste contemporáneo?
-La particularidad más grande de este libro es justamente esa, que yo no lo vi jugar a Vilas, yo nací en 1990, Vilas jugó su último partido en un Grand Slam en 89, en Roland Garros contra Claudio Pistolesi, así que imagínate que justo después, si bien es cierto que Vilas tiene un último regreso bastante olvidado, en el que está, entiendo yo que está bien profundizado en el libro en un capítulo especial, del último Vilas, el volver en el 91 o en el 92 a jugar torneos challengers con mayores derrotas que victorias, pero lo cierto es que yo no lo vi jugar y me parece que es también una suerte de vehículo para invitar a generaciones, de la mía para abajo, a conocer un tipo que yo mismo no conocí, yo no lo conocí como jugador, yo sí lo traté en los últimos años en los que vivía en Argentina, porque fue la época en la que empecé en el periodismo de tenis, un tipo muy abierto y siempre muy cercano a hablar y a estar ahí para dar un consejo a jugadores, a entrenadores, para hablar con los periodistas. Imagínense hoy comparar una leyenda parecida, es muy difícil poder acceder a hablar de forma genuina y de forma a veces hasta sin tiempo determinado con un tipo de esa magnitud.

-Alguien muy singular.
-Vilas tenía eso, uno caminaba los pasillos del Vilas Racket en aquella época y Vilas estaba siempre vestido de negro, con la boina y con el short, siempre estaba vestido de tenista porque nunca dejó de ser tenista, y atendía a todo el mundo y hablaba con todo el mundo, creo que eso también me hizo conocer a Vilas como persona, no tanto en profundidad pero sí haberlo palpado de cerca y haber comprobado en persona la figura magnética que era, porque Vilas aparecía y todo el mundo giraba la mirada cuando estaba Vilas y hablaba y todo el mundo escuchaba lo que decía Vilas, y eso es realmente impresionante, el desafío fue ese pero más que un desafío fue una invitación, algo que me movió a mí porque yo de alguna forma nostálgica hasta lamento no haberlo visto jugar en vivo, pero utilicé ese motor para intentar traerlo al presente de alguna manera, porque en definitiva uno cree que estas figuras perviven en el tiempo y lo cierto es que Vilas siempre está, con lo cual el desafío como te decía es una invitación a gente que no lo vio jugar y que quizá no conoce mucho más que su desempeño en la cancha, que pueda conocer un poco el Vilas pensante, el Vilas reflexivo y el Vilas cultural en toda su magnitud.

-¿Cómo construiste la estructura narrativa del libro? ¿Partiste de una cronología o encontraste otra forma de organizar la historia?
-No, en principio no quise hacerlo de forma cronológica, pero después me di cuenta de que, al ser historias separadas, la manera más correcta que encontré de ordenarlo al final, cuando ya lo tenía casi terminado, fue cronológica. Son 16 capítulos, el capítulo principal que abre la obra es el origen del fenómeno. Entonces ahí encontré la forma de hacer un puntapié inicial, digamos, como para contar al Vilas en la infancia, el primer Vilas, Vilas que vivía en Mar del Plata con su padre Roque Vilas, que era un escribano muy famoso en la ciudad, y cómo se formó como tenista en el Club Náutico Mar del Plata, y ya las coincidencias que tenía de chiquito. A partir de ahí usé el primer Vilas, el Vilas de la infancia, para después contar casi de manera cronológica, pero de forma paralela, porque las historias son paralelas, de poder explicar un poco todo lo que fue ahí en el Vilas, muy chiquito, de los 5 o 6 años, cuando empieza a abrir su cabeza para pensar temas que no suelen pensar chicos de esa edad, como la muerte, o la vida en general.

-Una clave esa percepción.
-Parece que eso explica gran parte de lo que fue Vilas después. Toda esa curiosidad que acuñó de muy chiquito, después la pudo llevar adelante en el tenis y fuera del tenis. Creo que ahí encontré la forma de lanzar esto como para que después tuviera una estructura narrativa. No diría que es cronológica, pero sí es un tanto lineal como para explicar de esa forma el origen del fenómeno y el avance de su crecimiento.

-¿Cómo equilibraste los datos históricos o los datos de la carrera de Vilas con una narración que resultara atractiva para el lector?
-El libro, si tuviera que hacer un porcentaje del total de contenido, el 80 por ciento desvinculado del tenis. Entonces, sí, usé la carrera de Vilas y los récords de alguna manera como para paralelizar, si se quiere, al otro Vilas a partir de que iba construyendo su carrera y a partir de que iba edificando su leyenda. Además de conquistas, edificaba su leyenda. Utilicé esos números y esos logros, a veces lo usé como disparador y otras veces como trato paralelo que funcionaba de forma explicativa. O de alguna manera que uno podía identificar de manera simultánea qué ocurría en la carrera de Vilas y qué ocurría afuera de la carrera de Vilas.

-Un camino específico adentro de un universo impresionante.
-Esa fue la forma que encontré yo de usar al Vilas deportista porque en realidad también la idea era no profundizar demasiado ahí porque, como te decía hace un ratito, parece que el Vilas tenista y el Vilas, el gran campeón Vilas, ya está absolutamente sobrenarrado. Y me parece que además ese Vilas ya perduró en el tiempo también porque al que gusta del deporte, al que gusta del tenis en particular, sabe muy bien quién es Vilas y qué ganó Vilas. La idea fue usar esa figura del gran campeón para explicar las otras facetas de un Vilas más humano.

-¿Qué le recomendás a un periodista que quiera escribir un perfil sobre un personaje del que a lo mejor no es contemporáneo?
-En primer lugar, obviamente, sumergirse en el archivo. El archivo es sumamente importante para eso. Entender qué tipo de personalidad tenía esa figura, saber si hablaba con los medios, si era ávido para conversar, para contar su vivencia, su construcción como deportista. Su construcción fuera de la carrera deportiva. Creo que lo principal es ir encontrando personas que hayan sido cercanas y uno tiene la forma de orbitar la figura con personajes que han sido cercanos. A veces es más fácil reconstruir ese perfil y encontrar incluso espacios que no tienen tanta luz, espacios que no han sido contados, historias que quizá han sido contadas, pero fue en otro tiempo y se han perdido en ese tiempo. Creo que en ese orden es lo más importante. Primero el archivo y lo más importante si es que querés contar a un personaje que no viviste de cerca en su época de plenitud.

-¿Qué sigue al archivo?
-Y después sí, encontrar personas que hayan orbitado su vida como para acercarse más a lo que era la personalidad, la intimidad de esa figura en sí. Me parece que el orden es ese y obviamente siempre tener a mano la lupa bien ajustada porque a veces uno pone el foco donde están todas las luces y muchas veces aparece alguna historia paralela que te dispara otra, algún dato, alguien que te dice: «¡Mirá, pero mirá, se hizo tal cosa en tal momento!» Ah, bueno, entonces ahí es la punta de un hilo en el cual uno puede tirar, tirar, tirar y aparecen más cosas de las que no tiene ni idea. Entonces ahí también el ojo tiene que estar ajustado y muy atento para esas cosas. A veces una frase te dispara otras historias que no tenías contempladas en el armado de una obra. Me parece que esa es la estructura de importancia que uno tiene que empezar a profundizar para encontrar lo más cercano a lo que quiere contar.