Por Ignacio Vázquez y Ezequiel Fabián Castro
Lucrecia Sabadotto, docente rosarina en educación somática, se propuso contar una historia en la que el fútbol es mucho más que un juego. De ese desafío surgió Muy Bruno: de espectador a protagonista, publicado por Ediciones Meta, un libro sobre Bruno, un joven rosarino con distrofia muscular que hizo de su pasión por la pelota una parte fundamental de su vida. La obra, impulsada por la autora y la familia de Bruno, fue presentada durante la jornada inaugural del Mundial de Powerchair Football 2026, en Argentina. Para reconstruir ese recorrido, Sabadotto reunió la voz de Bruno con los recuerdos de su familia, sus amigos y sus compañeros de la Selección Nacional. Así, el libro se acerca al joven detrás del jugador y a los vínculos que fue construyendo a lo largo de su vida. La pelota, esta vez, rueda en las páginas de un libro: una manera de contar quién fue Bruno y por qué su historia sigue presente.
-¿Cómo llegó la historia de Bruno a tu vida y en qué momento decidiste contarla?
-A Bruno lo conocí cuando vino a hacer rehabilitación a un espacio de agua donde yo trabajaba, el Club Atlantic. En ese espacio de hidroterapia recibimos a un montón de alumnos y pacientes con distintas problemáticas y generalmente cuando aparecía algún niño o niña, trabajaba yo. Entonces a Bruno lo conocí trabajando, como alumno, cuando recién empezaba a usar la silla de ruedas. Tendría unos 10 años y yo también era muy joven. Fue hace mucho tiempo.
-Cuánto trabajaste con él?
-Fueron dos o tres años en los que trabajamos juntos, con sesiones individuales. Mucho tiempo después, empecé a escribir algunos cuentos sobre alumnos que había tenido. Por lo general, usaba nombres inventados y las historias eran mitad ficción y mitad realidad, o estaban basadas en lo que había vivido con esos chicos, pero bastante ficcionadas. En un momento escribí un cuento sobre Bruno, sobre la experiencia que había tenido con él pero me pasaba que quería escribirlo y que ese cuento saliera con su nombre. Entonces, conseguí contactar a la familia para preguntarle si me permitía y me autorizaba a usar su nombre para publicarlo y los integrantes de esa familia ahí me dicen que el deseo de Bruno era escribir un libro.
-¿Qué significa Bruno en tu vida?
-Coincido con un relato que me transmitió Adrián, el acompañante de Bruno. Él decía que todos los que conocimos a Bruno recibimos una gran lección de vida por su manera de ser, porque siempre estaba riéndose y mirando las cosas desde los lugares posibles, y no desde las dificultades.En ese sentido, creo que es alguien que me enseñó un montón de cosas y que también me sigue enseñando a partir de lo que está pasando con el libro.
-¿Cómo fue la relación de Bruno con el fútbol y con Rosario Central?
-Toda la familia es recontra canalla. Bruno ya estaba atravesado por Central desde su nacimiento, porque su mamá y su papá son hinchas del club, iban a la cancha, lo seguían a todos lados, viajaban y demás.Él hereda de algún modo esa pasión y cuando se entera de que tiene distrofia y empieza a usar la silla de ruedas, se entera de que existe el fútbol adaptado en Central, en un lugar que se llama la Sede del Cruce Alberdi, que es como otra sede del club. Entonces, dice: «Bueno, yo quiero ir ahí. Yo quiero jugar al fútbol ahí», porque antes había jugado sin usar la silla de ruedas. Es ahí donde empieza a sentirse en su lugar, donde encuentra, de algún modo, su refugio. Lo contamos un poco en el libro: se unen dos pasiones, el fútbol, Central y la posibilidad de seguir jugando al fútbol aun estando en silla de ruedas.
-¿Por qué elegiste incluir en la tapa la frase «De espectador a protagonista»?
-La tapa fue una construcción colectiva. Inicialmente, la idea era que hubiera un retrato de Bruno; lo principal era que él estuviera en la tapa y que fuera una ilustración.Tuvimos distintas propuestas. Primero trabajó un ilustrador que había hecho una ilustración un poco más artística, pero la familia quería que fuera más realista. Entonces, dimos con Gonzalo Lanzilotta, que es el ilustrador de la tapa de Muy Bruno, e hizo la ilustración lo más realista posible. También ilustró algo muy importante: la silla de ruedas que él usaba. La frase De espectador a protagonista es una expresión que utiliza el movimiento Powerchair en el mundo y tiene que ver justamente con su filosofía. En vez de quedarse mirando cómo los demás pueden jugar, divertirse o participar de un partido de fútbol, la idea es que ellos mismos puedan transformarse en jugadores, con las posibilidades de cada uno. Por eso elegimos esa frase. Y Muy Bruno es una expresión que usa la familia desde que Bruno es chico, porque era un niño muy especial, un pibe muy especial, y a su alrededor siempre pasaban cosas especiales. Entonces, cuando algo los sorprendía, decían: Ah, no, esto es muy Bruno.
-¿Por qué decidieron presentar el libro en el marco del Mundial de Powerchair?
-Primero, me gustaría decir que el libro no es solamente mío. Lo escribí yo, pero es una construcción de un montón de personas. Fabián D’Aloisio, director de la editorial Meta Sentidos en Juego, es uno, por ejemplo. María y Eduardo, los padres de Bruno, son integrantes del libro tan importantes como quién lo escribió. También están todos los que hablaron y contaron sus experiencias con él, la diseñadora, el ilustrador, todos de alguna manera, tienen un lugar en el libro. Por eso, no siento que sea algo solamente mío, sino una construcción de muchos.En las conversaciones que manteníamos con la familia, nos contaron que en octubre se iba a realizar en Argentina el Mundial de Fútbol de Powerchair, un evento que tendría lugar por primera vez en el país. Iba a haber una cantidad enorme de gente, una movida gigantesca, y nos dijeron que estaría buenísimo poder tener el libro impreso para ese evento. Entonces, así fue como decidimos ver si llegábamos a tiempo. Y acá estamos.
-¿Cómo te definirías y cómo describirías, más allá del vínculo docente-alumno, tu relación con Bruno?
-Con respecto al deporte adaptado, siento que lo que el libro intenta hacer, y lo que todos los que participamos buscamos construir, es mostrar que existen otros deportes, otras miradas, otras perspectivas y otras opciones. Que también están todas estas posibilidades y que no existe solamente el fútbol que todos conocemos. Me imagino el aporte del libro más desde ese lugar, y no tanto desde la idea de ceñirlo únicamente al deporte. Con respecto a mi vínculo con Bruno como alumno, en realidad también lo digo un poco en el libro: trabajo con chicos y chicas que tienen distintos desafíos y, siempre, la que más aprende soy yo.
En ese sentido, creo que esto también responde a tu pregunta, al igual que lo que decía antes sobre el deporte. Tiene que ver con cómo nos posicionamos cada uno en relación con el otro, con la persona con la que estamos vinculados, y con cómo se construye ese vínculo cuando aparecen un montón de cosas de las que ambas personas nos nutrimos. Me siento profundamente agradecida de haber podido participar de este libro y de haber conocido a Bruno porque realmente fue un maestro para mí. Él era una persona muy especial.
